Esteban, el anciano al que tres jóvenes reventaron la mandíbula a patadas en Parla, ha revelado que aún no puede masticar y sólo se alimenta con líquidos. Su rostro continúa cubierto de hematomas, especialmente en el cuello y la mandíbula, y su forma de hablar sigue siendo lenta y forzada. Aunque todavía no logra vocalizar bien muchas palabras, hace un esfuerzo para relatar el calvario que vivió en plena calle durante una mañana cualquiera y ha ofrecido su testimonio a El Mundo.
Todo ocurrió el 14 de julio, poco después de las siete de la mañana, cuando salió a caminar por su barrio como parte del tratamiento que sigue por el párkinson. Apenas había avanzado unos pasos desde la puerta de su edificio cuando fue interceptado por dos individuos que lo sujetaron con fuerza por los brazos. Un tercer atacante aprovechó para hurgar en sus bolsillos. «Me quitaron el móvil enseguida», recuerda. «Luego intentaron sacar la billetera, pero apreté el brazo para evitarlo. Ahí se desató todo».
El intento de proteger sus documentos personales —más que los escasos 20 euros que llevaba— enfureció a los asaltantes. Uno de ellos le golpeó con violencia en la sien, haciéndolo caer al suelo. Ya indefenso en el asfalto, recibió dos patadas directas a la cara. «Quedé medio inconsciente, pero aún intentaba cubrirme la cartera. Fue inútil».
Las lesiones fueron graves: mandíbula fracturada, pómulo roto, desviación del tabique nasal y una fisura en la frente. Desorientado y cubierto de sangre, Esteban consiguió pedir ayuda. Dos vecinos que se dirigían al trabajo lo asistieron y lo acompañaron de vuelta a su domicilio, donde su hija, al verlo en ese estado, se alarmó y lo trasladó de inmediato al centro de salud.
En el ambulatorio de San Blas lo derivaron al hospital Infanta Cristina, pero debido a la complejidad de las fracturas maxilofaciales, tuvo que ser trasladado al Hospital 12 de Octubre de Madrid. Allí permaneció ingresado durante once días y fue sometido a una compleja intervención quirúrgica a través del cuello. «Me hicieron una apertura a la altura de la yugular. Me pusieron una prótesis y me dieron 15 puntos. Es posible que necesite otra operación», explica.
La agresión se suma a otros casos recientes que están generando gran inquietud en el municipio madrileño. Sólo 48 horas después, otra vecina de Parla, de 50 años, fue víctima de una violenta paliza en plena calle. La agresión fue grabada en vídeo por un testigo y se viralizó rápidamente, lo que condujo a la detención de un joven magrebí de 21 años. Al parecer, intentó robarle la mochila en la que llevaba objetos personales.
Esteban, de 67 años, asegura que los tres asaltantes que lo atacaron también eran jóvenes de unos 30 años y hablaban árabe. No pudo identificar sus rostros por el aturdimiento del primer golpe, pero lamenta no haber podido defenderse. «Sientes rabia, impotencia… y miedo. Porque ahora me cuesta hasta salir a la calle solo. Me da pánico encontrarme con algo parecido otra vez».
No es el único en su entorno que ha sido víctima de la violencia. «A un señor mayor le rompieron varias costillas, y a algunas mujeres mayores les han arrancado pendientes y collares en plena calle», denuncia. La sensación de inseguridad crece, mientras la investigación policial continúa. Esteban asegura que los agentes visitaron su habitación en el hospital para tomarle declaración. «Me dijeron que están revisando cámaras, pero muchas estaban rotas o no grabaron nada útil».