Canarias se ha convertido en el principal punto de llegada de menores extranjeros no acompañados (menas) de toda Europa, superando incluso a países como Grecia o al conjunto de los ayuntamientos del Reino Unido. Según datos publicados por Vozpópuli, el archipiélago tutela actualmente a 8.500 menores, el 97 % de ellos varones de entre 15 y 17 años, principalmente procedentes de Senegal, Mali, Marruecos y Gambia.
En Grecia, la cifra total de menores bajo tutela es de 2.641; en el Reino Unido, los consistorios acogen a 7.500. Sin embargo, la presión que soporta Canarias carece de un respaldo financiero proporcional: el coste medio por plaza alcanza los 145 euros diarios, lo que supone más de 4.300 euros al mes por menor, gran parte asumido por el propio Gobierno canario a falta de fondos estatales y europeos suficientes.
La red de acogida insular cuenta con 86 centros, muchos de ellos por encima del 150 % de su capacidad. En islas como Gran Canaria y Tenerife se concentran más de 4.900 menores. La supervisión judicial es escasa: entre 2020 y 2024 apenas se realizaron 27 inspecciones a centros. El Gobierno de Canarias ha llegado a ofrecer 200 millones de euros de sus remanentes para evitar el colapso del sistema.
Mientras Canarias afronta en solitario esta crisis, otras regiones españolas manejan cifras muy inferiores: Cataluña gasta una media de 135 euros diarios por menor, la Comunidad Valenciana 200 euros y Melilla entre 142 y 162. En el Reino Unido, Francia o Italia los costes son similares o incluso menores, pero cuentan con financiación nacional y europea estable, algo que no sucede en el archipiélago.
Buena parte de estos menores llega a Canarias a través de la ruta atlántica desde Mauritania y Marruecos. Vozpópuli cita estudios del ICMPD que documentan la llegada de más de 9.000 menores a Mauritania en 2023, de los cuales 1.800 viajaban solos. La falta de datos oficiales en Marruecos dificulta la medición exacta del flujo.