Desde el año 2021, el número de mujeres asesinadas por violencia contra las mujeres a manos de extranjeros no deja de aumentar en España, según los últimos datos oficiales publicados por el Ministerio de Igualdad. Una tendencia que refuerza las dudas sobre la eficacia de las políticas públicas aplicadas durante los últimos años y que vuelve a situar el debate en el centro de la agenda política.
En cifras concretas, en el año 2021 se registraron catorce asesinatos cometidos por agresores de origen extranjero. Dos años después, en 2023, esa cifra se disparó hasta los 26 casos. En lo que va de 2025, el patrón se mantiene: de las 46 mujeres asesinadas hasta el mes de diciembre, 19 perdieron la vida a manos de maltratadores extranjeros. Es decir, más del 41% del total.
Según el último balance de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, el número total de víctimas mortales por violencia en España en 2025 asciende a 46. Solo en el mes de diciembre se contabilizaron cinco asesinatos, uno más que en el mismo mes del año anterior. Un dato que confirma que el problema no remite.
Otro elemento especialmente relevante es el perfil de las víctimas. De las 46 mujeres asesinadas en 2025, un total de 36 no había presentado denuncia previa contra su agresor. Un hecho que vuelve a cuestionar el discurso oficial centrado casi en exclusiva en los mecanismos de denuncia y en el marco legislativo, sin que ello se traduzca en una reducción clara de los asesinatos.
El repunte de los crímenes cometidos por extranjeros se produce, además, en un contexto de fuerte incremento del gasto público destinado a políticas de igualdad. Pese al abultado presupuesto del Ministerio de Igualdad, las cifras de asesinatos apenas muestran mejoras sustanciales respecto a las registradas hace dos décadas.
Los datos históricos confirman esta falta de avance estructural. Desde el inicio del registro oficial en 2003, la evolución de los asesinatos por violencia ha sido irregular, sin descensos sostenidos que indiquen un cambio profundo. En 2003 se registraron 71 víctimas, 72 en 2004 y 57 en 2005. Tras un nuevo repunte en 2006 y 2007, con 69 y 71 asesinatos respectivamente, el año 2008 marcó el peor dato de la serie histórica, con 76 mujeres asesinadas.
Lejos de corregirse, las cifras se mantuvieron elevadas en los años posteriores: 58 víctimas en 2009, 74 en 2010, 62 en 2011, 51 en 2012 y 54 en 2013. La segunda mitad de la década tampoco trajo un descenso significativo, con 57 asesinatos en 2014, 59 en 2015, 49 en 2016 y 2017, 52 en 2018 y 56 en 2019.
La década de 2020 no ha supuesto el punto de inflexión prometido. En 2020 se registraron 52 asesinatos, seguidos de 49 en 2021 y 50 en 2022. En 2023, la cifra volvió a subir hasta las 58 víctimas. Aunque en 2024 se contabilizaron 48 mujeres asesinadas, el dato más bajo desde 2003, esa leve reducción no permite hablar de una tendencia consolidada.