Ceuta enfrenta una saturación extrema en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) tras los últimos episodios de entradas ilegales. El centro alcanza ya casi los 900 inmigrantes ilegales alojados, una cifra que ha crecido de forma notable después de que más de un centenar de subsaharianos asaltaran las vallas en los últimos días. Este repunte se atribuye al efecto llamada generado por el decreto de regularización masiva aprobado por el Gobierno. Desde la entrada en vigor de esa medida, fuentes policiales consultadas por LA GACETA cifran en torno a 450 las entradas ilegales registradas en Ceuta.
Ante la falta de plazas en las instalaciones habituales, la dirección del CETI ha decidido habilitar el garaje del centro para acoger a parte de los recién llegados. En ese espacio se encuentran actualmente más de 200 inmigrantes, según las fuentes consultadas. La medida busca dar respuesta al flujo constante de llegadas ilegales que persiste en la ciudad autónoma, pese al silencio mantenido por el Gobierno hasta el momento.
En el lado marroquí la situación también se agrava. En la zona transfronteriza y en el área de Beliones se concentra un grupo cada vez mayor de subsaharianos que se preparan para intentar el salto a Ceuta. Fuentes consultadas estiman que alrededor de 1.000 inmigrantes permanecen en esa zona a la espera de nuevas oportunidades para cruzar la frontera. Esta concentración creciente al otro lado de la valla ejerce una presión constante sobre el perímetro.
La Guardia Civil sigue desplegada en el frente fronterizo realizando turnos intensivos para contener los intentos de entrada ilegal ante la persistencia de los grupos que buscan superar las barreras. Al mismo tiempo, el personal del CETI gestiona la acogida y el control de un volumen de inmigrantes ilegales que excede con creces la capacidad ordinaria del centro. Esta combinación genera un escenario de colapso operativo tanto en la línea fronteriza como en las instalaciones de acogida.
Hasta ahora, el Gobierno no ha emitido ninguna declaración oficial sobre la situación en Ceuta. Ni el Ministerio del Interior ni la Delegación del Gobierno en la ciudad autónoma han ofrecido explicaciones públicas ni han anunciado medidas específicas para hacer frente al aumento de entradas ilegales registrado desde la aprobación del decreto de regularización.
Tanto los datos policiales como las informaciones procedentes del propio CETI coinciden: la frontera sur de España continúa siendo el punto de mayor presión migratoria del país, y Ceuta se sitúa en el epicentro de esta dinámica tras la entrada en vigor de la medida gubernamental, que —según las mismas fuentes— ha actuado como catalizador de los intentos de asaltos fronterizos.
La situación actual es la consecuencia directa de los acontecimientos de las últimas semanas: el asalto de casi 200 personas a finales de enero, seguido por el episodio en el que medios marroquíes cifraron en 700 los participantes en otro intento de entrada y la saturación progresiva del CETI hasta superar los 800 ocupantes. El uso del garaje como espacio adicional de acogida —con más de 200 inmigrantes alojados en él— y la concentración de un millar de personas en el lado marroquí indican que la presión migratoria sobre Ceuta no muestra signos de remitir en el corto plazo.