La frontera de Ceuta atraviesa desde la pasada semana una de las situaciones de mayor presión migratoria de los últimos años. Fuentes de la Guardia Civil consultadas por LA GACETA confirman que los agentes no recuerdan una tensión tan sostenida y simultánea en todo el perímetro desde Benzú hasta los espigones del Tarajal. El detonante principal ha sido el decreto de «regularización» masiva aprobado por el Gobierno, que ha actuado como un potente imán y ha disparado los intentos de entrada ilegal.
El modus operandi de los asaltos ha cambiado de forma notable. Ya no se concentran en un único punto de ataque, como ocurría en oleadas anteriores. Ahora los grupos diversifican los intentos de asalto a lo largo de todo el trazado fronterizo, obligando a las fuerzas de seguridad a repartir sus efectivos y dejando inevitablemente zonas no vigiladas. Esta táctica, según las mismas fuentes, explica por qué, a pesar de la vigilancia constante, un número significativo de inmigrantes logra superar la valla y entrar en territorio español. Desde la entrada en vigor del decreto, los vídeos y conteos a los que ha tenido acceso este periódico cifran en casi 300 las entradas ilegales materializadas.
Lo que distingue esta crisis de episodios anteriores es el papel central que juegan las redes sociales controladas por las mafias de tráfico de personas. No se trata de perfiles o cuentas aisladas, sino de canales y grupos cerrados gestionados directamente por los traficantes que funcionan como una red de coordinación y propaganda en tiempo real. En estas plataformas se emiten en directo los saltos exitosos. Se graban desde el lado marroquí las carreras hacia la valla, los momentos en que se supera el obstáculo y las celebraciones al pisar suelo español. Cada vídeo va acompañado de mensajes que invitan explícitamente a sumarse: referencias a la «debilidad» de la frontera, promesas de «regularización» rápida y llamadas a concentrarse en Ceuta.
Las comunicaciones recibidas por la Guardia Civil desde el área de Tánger son alarmantes. Las autoridades marroquíes han detectado y comunicado el desplazamiento de centenares de inmigrantes —muchos de ellos subsaharianos… hacia la zona fronteriza de Ceuta, movilizadas precisamente por la avalancha de publicaciones que circulan en estos grupos. Los agentes no logran entender por qué, conociendo con exactitud los puntos de concentración donde se reúnen cientos de subsaharianos y magrebíes dispuestos a intentar el salto de forma inminente, no se produce una intervención efectiva por parte de las fuerzas marroquíes para disolver esas concentraciones antes de que lleguen a la valla.
Mientras tanto, el volumen de contenido que generan estas redes sociales no deja de crecer. Los vídeos recopilados muestran un seguimiento exhaustivo y diario; número de entradas contabilizadas en cada jornada, rutas alternativas que han funcionado, indicaciones para evitar patrullas y, sobre todo, la insistencia en que el momento actual es «el mejor» para cruzar debido al decreto de regularización. Esta información, que el Gobierno no traslada a la opinión pública ni en cifras oficiales ni en partes diarios, circula sin filtro entre los potenciales candidatos al salto.
El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta refleja la magnitud del problema. Con capacidad para acoger a poco más de 500, el centro se encuentra saturado por casi 800 inmigrantes ilegales, una cifra que sigue aumentando. La combinación del decreto, la diversificación de los asaltos y la difusión en tiempo real por parte de las mafias ha convertido la frontera ceutí en un escenario de presión constante y previsiblemente creciente.
Las fuentes consultadas insisten en que la situación no es espontánea, sino que responde a una estrategia organizada por redes criminales que aprovechan las señales políticas enviadas desde el Gobierno de Pedro Sánchez y la ausencia de contención efectiva en el lado marroquí. El resultado es un flujo que no cesa y que pone al límite los recursos humanos y materiales de la Guardia Civil y de la ciudad autónoma.