El Gobierno de Pedro Sánchez ha pedido a los ejecutivos europeos que evitar criticar públicamente a Marruecos por su papel en la invasión migratoria de Ceuta, según han señalado tres fuentes citadas por Euractiv.
La petición se produjo durante una reunión telemática de ministros del Interior celebrada el pasado martes, en la que varios países preguntaron cómo había sido posible que 72.000 inmigrantes ilegales entraran en tan poco tiempo en territorio español.
La respuesta del Gobierno de Pedro Sánchez revela la prioridad política del Ejecutivo: no irritar a Rabat, considerado también por Bruselas «un socio clave para la gestión de los flujos migratorios hacia Europa», así como para la cooperación antiterrorista y el intercambio de inteligencia.
Marlaska evita señalar culpables
Preguntado el martes por quién era responsable de haber desencadenado la crisis, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, afirmó: «No necesariamente tiene que haber un culpable». El Gobierno de Pedro Sánchez ha evitado hasta ahora formular una acusación directa contra Marruecos, salvo una referencia velada desde el Ministerio de Defensa.
La prudencia contrasta con la magnitud de lo ocurrido en Ceuta, donde miles de inmigrantes cruzaron desde territorio marroquí en una entrada masiva que desbordó los dispositivos de seguridad y alteró la vida cotidiana de la ciudad autónoma. Una fuente gubernamental de un país occidental citada por Euractiv sostiene que Marruecos habría aprobado, al menos de forma tácita, el aumento repentino de la presión sobre Ceuta. Según esa interpretación, el episodio habría funcionado como una advertencia política dirigida a España.
La pregunta que nadie quiere responder
El punto central sigue siendo incómodo para España y para la Unión Europea: cómo pudo producirse una entrada de semejante magnitud sin una relajación previa de los estrictos controles fronterizos marroquíes. Varios dirigentes europeos han evitado señalar a Rabat, pese a que analistas e informaciones periodísticas han puesto el foco en la responsabilidad del reino alauí.
El canciller alemán, Friedrich Merz, sí pidió abiertamente a Marruecos que diera un paso al frente y aceptara el retorno de los inmigrantes. Sin embargo, otros líderes comunitarios han preferido no mencionar directamente al Gobierno marroquí.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reiteró el principio de que los inmigrantes no deben ser instrumentalizados para presionar a la UE, pero lo hizo sin nombrar a Marruecos. Al mismo tiempo, planteó la posibilidad de ofrecer más apoyo financiero a Rabat mientras Bruselas estudia profundizar sus relaciones con el país norteafricano.
Bruselas desvía el foco hacia la desinformación
En lugar de confrontar políticamente a Marruecos, la respuesta europea se ha desplazado hacia otro terreno: la desinformación, las redes sociales y el papel de las mafias. La crisis también se vio alimentada por mensajes falsos difundidos en redes sobre una resolución del Tribunal Supremo español.
Esos mensajes sostenían que España no podía realizar devoluciones inmediatas forzosas de inmigrantes ilegales llegados por mar a Ceuta y Melilla.
Europol, Frontex y el control de redes
El comisario europeo de Migración, Magnus Brunner, afirmó también el martes que Europol está investigando posible desinformación vinculada a la invasión. Embajadores y ministros europeos debatieron esta semana el papel de la «desinformación» y coincidieron en la necesidad de mejorar el intercambio de inteligencia.
Frontex, la agencia europea de fronteras, también estudia una ampliación de sus competencias dentro de una próxima revisión de la Comisión Europea. Entre las posibles nuevas funciones estaría la capacidad de vigilar la desinformación difundida en redes sociales. Sin embargo, según Euractiv, no existe por ahora una investigación independiente clara que demuestre una campaña coordinada antes de los hechos de la semana pasada.