El grupo empresarial Kingdom y la fundación vinculada a Francisco Enrique Flores Suárez anunció hace escasos meses el fallecimiento en circunstancias extrañas del empresario venezolano a los 55 años, en un momento en el que su nombre aparecía bajo el foco de varias investigaciones judiciales y policiales. La comunicación oficial fue difundida por la Corporación Kingdom & Asociados y la Fundación Venezolana Nueva, que situaron la muerte el 6 de febrero de 2026.
El comunicado presentó el fallecimiento en términos religiosos y destacó la dimensión espiritual del empresario. La nota aseguraba que Flores Suárez había sido «llamado a la presencia de Dios» y lo describía como un hombre marcado por la fe, además de subrayar su papel como presidente del grupo empresarial Kingdom.
La muerte del directivo se produjo mientras en España la Guardia Civil analizaba su posible papel en una investigación de especial sensibilidad. La Unidad Central Operativa indaga la documentación entregada por el empresario Víctor de Aldama en la Audiencia Nacional, dentro de una causa secreta que instruye el juez Ismael Moreno en el Juzgado Central de Instrucción número 2.
Ese procedimiento examina una posible financiación irregular del PSOE y de la Internacional Socialista. Según fuentes de la investigación, el nombre de Flores Suárez aparece vinculado al contenido de un sobre aportado por Aldama, quien declaró durante dos horas el pasado 12 de marzo y entregó una serie de documentos que, según su versión, le habría facilitado la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez.
Entre esos papeles figura un supuesto acuerdo relacionado con la asignación de un cupo de crudo de Petróleos de Venezuela, S.A. por un valor de 250 millones de dólares. La documentación incluye un certificado fechado el 4 de febrero de 2020 en el que se recoge una oferta de seis millones de barriles de crudo tipo Boscán, con vencimiento a 45 días.
La operación no habría llegado a completarse, según las fuentes consultadas, aunque sí constaría un anticipo de cinco millones de euros ingresado en una cuenta bancaria en Rusia. Es en ese punto donde los investigadores sitúan una de las líneas de análisis sobre Flores Suárez, al tratar de determinar si actuó como intermediario o si formó parte de una estructura mercantil internacional relacionada con esa operativa.
La UCO también estudia si el empresario venezolano mantuvo vínculos de negocio con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. El exjefe del Ejecutivo ha negado haberse reunido con Flores Suárez y Aldama en Caracas, aunque sí ha reconocido haber coincidido con este último en un vuelo privado con destino a República Dominicana.
La trayectoria de Flores Suárez estuvo ligada durante años al sector petrolero venezolano. Comenzó su carrera en la década de 1990 como técnico en Corpoven, filial de PDVSA, y dio el salto empresarial a comienzos de los años 2000 con Electricidad e Instrumentación C.A., conocida como Elinca, compañía que obtuvo contratos relevantes con la petrolera estatal.
El crecimiento de Elinca coincidió con una etapa de intensa actividad en la cuenca del lago de Maracaibo y con la gestión de figuras clave dentro de PDVSA. Durante esos años, la empresa participó en proyectos industriales y de infraestructuras que permitieron consolidar la posición de Flores Suárez dentro del sector energético venezolano.
Con el paso del tiempo, el empresario amplió su actividad hacia otros ámbitos. Investigaciones periodísticas lo han situado como comprador del Banco Sofitasa entre 2022 y 2023, en una operación que se habría articulado sin anuncio público y mediante intermediarios. De forma paralela, fue construyendo un entramado corporativo bajo la marca Kingdom, con presencia en sectores como los servicios industriales, las inversiones inmobiliarias y otras áreas empresariales.
Su nombre, sin embargo, también ha aparecido en distintas investigaciones internacionales. En 2015, las autoridades estadounidenses incautaron un avión relacionado con su entorno por sospechas de que pudiera haber sido utilizado para el transporte de drogas. Ese mismo año, un yate de su propiedad fue intervenido en República Dominicana con un cargamento de cocaína y heroína.
Pese a esos episodios, no constan cargos formales contra Flores Suárez por narcotráfico. También aparece mencionado en informes financieros asociados a los denominados FinCEN Files, donde se recogieron operaciones bancarias consideradas sospechosas, aunque esos documentos no equivalen por sí mismos a una acusación penal.
En Venezuela, su situación judicial también había cobrado relevancia antes de su muerte. El Tribunal Supremo de Justicia admitió en febrero un recurso de casación relacionado con su caso, aunque sin precisar públicamente los delitos investigados. Esa decisión reforzó la atención sobre un empresario que ya estaba siendo observado desde distintos frentes.
El fallecimiento de Francisco Enrique Flores Suárez, por tanto, llega en un momento especialmente delicado. Su figura estaba vinculada a investigaciones en España y Venezuela, su actividad empresarial se había expandido por distintos sectores y su nombre aparecía asociado a operaciones financieras y petroleras que ahora tratan de reconstruir los investigadores.