«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
DE CARA A 2023

El ‘plan Sánchez’ y el ‘plan Feijoo’, desvelados en la semana de la Constitución

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe al líder del PP, Alberto Núñez Feijoo. Europa Press

El 6 de diciembre, día de la Constitución, ha sido utilizado por el bipartidismo para lanzar sus planes de cara al año 2023, año cargado de citas electorales. Sánchez y Feijoo han destapado sus cartas, han querido desvelar sus intenciones y, ahora mismo, nadie puede ser engañado, ni por el uno ni por el otro.

La jornada de actos en conmemoración de la Constitución del 78 fue reseñable por tres ausencias, cada una por motivos muy diferentes: la de VOX (aunque sí estuvieron en el acto de izado de bandera) la de los separatistas (socios de Sánchez y ausentes en todos los actos) y la de dos barones socialistas Lamban y Page (sí estuvo Fernández Vara, quién criticó la ausencia de los independentistas.)

En ese contexto, en el que estuvieron Ayuso, Moreno Bonilla, Mañueco, todos los ministros de Sánchez… los líderes del bipartidismo decidieron filtrar a los periodistas su hoja de ruta de aquí a las próximas elecciones generales. Decidieron ser protagonistas, cuando se supone que debía de serlo una Carta Magna de la que se habló casi de puntillas.

Como es sabido por todos, el PSOE y PP, a pesar de sus continuos ataques en público, en privado han estado intentando pactar varias cuestiones de vital importancia para los españoles. La más destacada es aquella de la que según Pilar Llop todo el mundo habla en el metro: la renovación del CGPJ.

El líder del PP decidió desvelarnos a algunos periodistas: primero, que el PP pecó de ingenuo hasta el último minuto en el que rompió relaciones y, segundo, que Sánchez es menos de fiar que un trilero en el parque del Retiro. En esas negociaciones, el PSOE ―es decir Bolaños― le dijo a González Pons, del PP, que era mentira que el Gobierno fuese a eliminar el delito de sedición. Afirmó también el ministro de la Presidencia, que ese rumor de la sedición eran “elucubraciones de la prensa, en concreto del diario El País.” Según hemos podido saber, la eliminación de la malversación ni siquiera se llegó a plantear en esas reuniones de negociación. El PP no creía capaz al PSOE de llegar tan lejos.

Este viernes, se presentan las enmiendas por parte de ERC para modificar el Código Penal y que los malversadores solo tengan 4 años de prisión si no ha existido ánimo de lucro. El PP estuvo a punto de pactar, con este PSOE, al que llama de todo, pero en el que confío hasta el último minuto dando por buenas las palabras socialistas. Sánchez mintió a todo el mundo y casi consigue convencer al PP. En este contexto de conchaveo bipartidista, surge la necesidad de los dos líderes de explicar sus planes para con España.

El plan Sánchez

El plan Sánchez es simple: seguir en el poder un día más a costa de pactar con quién haga falta. Ese plan ya era más que conocido, pero el día de la Constitución ha querido meterle la marcha suficiente para continuar con el plan a velocidad de crucero. Después de conocer que ni el PP conocía las intenciones de reducir el delito de malversación, y de saber que Rufián ha reconocido que ha sido la palanca necesaria para aprobar los Presupuestos, nos queda más claro en qué punto se encuentra el Gobierno. Sánchez le echa en cara a Feijoo no cumplir la Constitución por no renovar el CGPJ (cuando la Carta Magna no es la que no se cumple, sino la Ley orgánica del 85 de Felipe González) y a la vez filtra a la prensa que van a ajustar la malversación de manera «quirúrgica», como le pidió Rufián.

El plan consiste en que ERC y Bildu apoyen los presupuestos y le hagan quedarse en la Moncloa hasta el último día de legislatura; a cambio, se les hace un Código Penal a su medida. De esta forma, la sedición queda sustituida por un delito de disturbios públicos (el delito que cometieron Junqueras y compañía deja de existir y, por tanto, nunca cometieron ese delito) y se reducen las penas de malversación a 4 años porque así no les afecta la inhabilitación y se pueden presentar a las próximas elecciones catalanas, se blanquea su imagen y se trasmite que lo que robaron no estuvo mal robado y en la próxima legislatura se les coloca la alfombra roja para que Junqueras y Puigdemont pacten un referéndum para disolver y romper España. Todos los golpistas en la calle, pudiendo volver a presentarse, cometiendo el mismo delito que Castillo en Perú, pero en España, con la Justicia de su parte. Ese es el «plan Sánchez», desvelado y comentado el día de la Constitución, la que habla de la unidad indivisible de España.

El plan Feijoo

El plan Feijoo no se diferencia grandemente del plan Rajoy: esperar a que llegue diciembre de 2023 cuando Sánchez convocará elecciones generales. Antes, esperar a las autonómicas de mayo (donde desea que Ayuso, Almeida y la Comunidad valenciana les salven la papeleta.) Mientras tanto, nada de hablar de moción de censura ni de ningún mecanismo que pueda llegar a trasmitir enfrentamiento o confrontación.

Para el equipo de Feijoo son mejores las palabras suaves, el tono tranquilo y la serenidad para hacer frente a los retos que se avecinan. Tratarán de evitar por todos los medios que se les señale como los propagadores del clima de tensión y, en el Congreso, aunque se les insulte, nunca responderán. Con VOX, ni referirse a él, ni una foto con VOX, ni una iniciativa con VOX, nada de nada, ni una manifestación con VOX, ni una moción, nada de nada, antes con el PNV que con Santiago Abascal… y cuando el poder les llegue, cual coco maduro cae de la palmera, Feijoo lo tiene claro: se producirá un pacto con un PSOE en el que ya no exista Pedro Sánchez.

El líder del PP no quiere ni en pintura lo de Castilla y León, quiere un pacto con «otro PSOE» por eso dijo el día de la Constitución: «otro PSOE es posible». Por eso apela tanto a los socialistas, porque su plan es gobernar con el PSOE al que hacía referencia Lamban con la boca muy pequeña y un pacto de Gobierno donde los grandes mantras de la izquierda no se discutan: seguir con la política fiscal de la izquierda; seguir aumentando el estado autonómico; fomentar un bilingüismo al gusto de los nacionalistas; seguir regando de millones a los sindicatos; maquillar simplemente las leyes ideológicas como la ley trans, la ley de Memoria Democrática o la ley del ‘solo sí es sí’… Un Gobierno muy Von der Leyen y muy alejado de los intereses de su base social.

Sánchez eligió el día 6 de diciembre para anunciar la nueva concesión para los que quieren romper la Constitución. Feijoo eligió el mismo día para asegurar que nada va a cambiar. Dicen que España suele durar 40 años y después se produce un cambio de régimen. El del 78, atacado por muchos frentes, parece que los líderes del bipartidismo están dispuestos a hacer que desaparezca.

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