«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
repunte alarmante de las entradas a la región

El temporal dispara la invasión migratoria en Ceuta y lleva al límite a la Guardia Civil

Una patrulla del Servicio Marítimo de la Guardia Civil frente a la playa del Tarajal.

El paso del temporal Joseph por el Estrecho ha dejado a Ceuta en una situación límite. Los avisos por viento, lluvia y fuerte oleaje no sólo han paralizado las comunicaciones marítimas con Algeciras, sino que han coincidido con un repunte alarmante de entradas ilegales que ha puesto contra las cuerdas a la Guardia Civil desplegada en la frontera.

Durante las últimas jornadas, decenas de personas han tratado de acceder a territorio español aprovechando las duras condiciones meteorológicas. Lo han hecho tanto por mar como por tierra, saltando la valla o lanzándose al agua en circunstancias extremas, en un escenario que ha obligado a los agentes a actuar en condiciones de alto riesgo para su propia integridad.

Fuentes del Instituto Armado explican que los intentos de entrada a nado, habituales en determinadas épocas del año, se han intensificado con el temporal. Jóvenes equipados con trajes de neopreno y aletas, o incluso con simples flotadores, se arrojan al mar con la intención de alcanzar la costa ceutí, confiando en que la vigilancia se vea mermada por el mal tiempo.

No es un fenómeno nuevo, pero sí especialmente peligroso. En años recientes, este tipo de intentos ha acabado en tragedia en numerosas ocasiones, con desapariciones —también de menores— denunciadas por sus familias desde Marruecos y sin rastro posterior de los cuerpos, presumiblemente engullidos por el mar.

Los agentes destinados en la frontera alertan de que, coincidiendo con las embestidas del temporal Joseph, el flujo se ha disparado. Los inmigrantes ilegales perciben una menor capacidad de control en medio del oleaje y la lluvia. Las fuentes consultadas hablan de “varias decenas” de intentos en apenas unos días.

Cada aviso de presencia en el agua activa un operativo de rescate en el que los guardias civiles se juegan la vida. La prioridad es evitar una tragedia, pero la intervención se produce en condiciones extremas, con mar embravecido y visibilidad reducida, lo que multiplica el riesgo para los propios uniformados.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) describe la situación como de “máxima angustia”. Denuncian que sus compañeros están afrontando “una tragedia humanitaria bajo un fuerte temporal” en zonas como Tarajal y Benzú, y advierten de escenas dramáticas, con menores pidiendo auxilio en el agua.

Desde la asociación aseguran que los agentes están “solos y desbordados”, actuando muy por encima de sus límites para salvar vidas en plena tormenta. Critican la falta de previsión ante una situación que, sostienen, era perfectamente previsible, y reclaman refuerzos estables y medios suficientes para evitar que la presión recaiga únicamente sobre quienes protegen la frontera.

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