Los datos oficiales vuelven a contradecir el discurso triunfalista del ministro de Transportes, Óscar Puente, sobre la situación del ferrocarril español. Durante el segundo trimestre de 2026, la red perdió 9,7 millones de viajeros respecto al mismo periodo del año anterior, mientras el transporte de mercancías registró su peor cifra para esos meses desde 2013, con la excepción del año de la pandemia.
Según la última Estadística del Transporte Ferroviario del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre abril y junio utilizaron el tren 172 millones de pasajeros, frente a los 181,7 millones contabilizados durante el segundo trimestre de 2025.
La caída interanual alcanza así el 5,33% y sitúa el volumen de viajeros en su nivel más bajo para un segundo trimestre desde 2023, cuando se registraron 164,2 millones. Las cifras llegan mientras Puente continúa defendiendo que España atraviesa «el mejor momento ferroviario de su historia», una afirmación que contrasta con el deterioro de varios de los principales indicadores del sistema.
Los retrasos también aumentan
El descenso de viajeros se produce en paralelo a un empeoramiento de la puntualidad. Entre junio de 2025 y junio de 2026, los retrasos ferroviarios aumentaron alrededor de un 30%. Durante el pasado junio, cerca de la mitad de los trenes llegaron a su destino con más de cinco minutos de demora y aproximadamente uno de cada cuatro acumuló retrasos superiores a los 15 minutos.
Las continuas incidencias han obligado además a mantener cerca de un millar de limitaciones temporales de velocidad en distintos puntos de la infraestructura ferroviaria española. Cancelaciones, averías y problemas en la red han protagonizado durante los últimos meses numerosos episodios que han afectado a miles de usuarios.
El transporte de mercancías también retrocede
El deterioro no se limita al tráfico de pasajeros. Durante el segundo trimestre de 2026, el ferrocarril español transportó 5,63 millones de toneladas de mercancías, frente a los 5,76 millones del mismo periodo del pasado año. Esto supone un descenso del 2,26%.
El dato adquiere especial relevancia en perspectiva histórica: descontando las cifras excepcionales de 2020 por las restricciones de la pandemia, es el peor resultado registrado en un segundo trimestre desde 2013, cuando se transportaron 5,47 millones de toneladas.
El ferrocarril pierde así terreno simultáneamente tanto en viajeros como en mercancías en un momento en el que el Gobierno presenta el tren como una pieza central de su política de movilidad y transición ecológica.