«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
sólo 27 cuerpos han sido identificados

Familiares de víctimas del Alvia denuncian la lentitud y el abandono de Renfe: «Se han portado de forma asquerosa»

Familiares de víctimas del accidente en Adamuz.

El Centro Cívico Poniente Sur de Córdoba ha funcionado durante casi 72 horas como punto de referencia para las familias de los pasajeros del Alvia 2384. El espacio, habilitado para facilitar información sobre personas desaparecidas y ofrecer atención psicosocial, ha recibido a centenares de personas que acudieron en busca de una confirmación oficial sobre el paradero de sus familiares tras el accidente. La lentitud en las identificaciones y la falta de respuestas claras marcaron desde el inicio un escenario dominado por la incertidumbre.

A lo largo de esos tres días, la espera se convirtió en una carga casi tan insoportable como la propia noticia. Algunas familias lograron aferrarse a una mínima certeza al conocer el ingreso de su ser querido en un centro hospitalario, incluso en estado crítico. Para otras, en cambio, el proceso resultó mucho más cruel: asumir una pérdida sin confirmación plena, sin cuerpo y sin un final concreto. Un duelo suspendido, alimentado por el silencio.

En la mañana de ayer todavía había familias que no habían podido llorar a los suyos. «Esto es desesperante, muy agónico, ya no sabes a quién llamar«, relata Javier a El Mundo, visiblemente agotado tras horas de espera.

A su lado, su hermana María del Mar expresa un dolor contenido que apenas deja espacio para las palabras. «Estoy muerta por dentro», sentencia. Ambos defienden la memoria de Agustín, un trabajador que llevaba tiempo alertando del estado de las vías y del tren. La indignación aflora junto al dolor. «Quiero que mis impuestos se dediquen a mejorar lo que es de todos los españoles«, reclama ella.

La Guardia Civil confirmó en la tarde del miércoles la existencia de 45 denuncias por desaparición. Al final del día se habían recuperado 43 cuerpos, de los cuales sólo 27 habían sido identificados oficialmente por el Servicio de Criminalística. Detrás de esas cifras, decenas de familias atrapadas en una espera que parecía no tener fin.

Algunos también cuestionan el desarrollo de las labores de rescate. Según explican, cuando las decisiones pasaron a depender de instancias superiores, el trabajo se ralentizó. «Cuando empezó a depender de Madrid o de las esferas altas, todo fue más lento, y eso lo sufrimos tanto los trabajadores como las familias«. Su valoración de la actuación de Renfe es también contundente: «Se han portado asquerosamente«. Algunas familias ya estudian emprender acciones legales contra la empresa, dependiente del Ministerio de Transportes.

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