«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Corresponsales extranjeros recogen testimonios que apuntan a la connivencia marroquí

Inmigrantes ilegales aseguran que la Policía marroquí los empujó hacia Ceuta: «Nos golpearon para obligarnos a ir a España»

Decenas de migrantes intentan cruzar a España desde Marruecos, a 31 de julio de 2026, en Ceuta (España). Europa Press.

La crisis migratoria en Ceuta empieza a adquirir una dimensión internacional cada vez más incómoda para Marruecos y para el Gobierno de Pedro Sánchez. Varios corresponsales extranjeros desplazados a la zona han recogido testimonios de inmigrantes que aseguran que la Policía marroquí no sólo relajó la vigilancia en la frontera, sino que en algunos casos los habría empujado hacia el mar para que cruzaran hasta territorio español.

Según esos relatos, muchos llegaron animados por mensajes difundidos en redes sociales que presentaban la entrada en Ceuta como una oportunidad inmediata para alcanzar España. Pero sus testimonios apuntan también a un elemento más grave: la presunta permisividad, cuando no colaboración directa, de agentes marroquíes durante la avalancha, según recoge Libertad Digital.

Algunos inmigrantes entrevistados por medios extranjeros sostienen que la vigilancia en el lado marroquí fue inusualmente laxa y que el paso hacia Ceuta resultó mucho más sencillo de lo esperado. «Fue raro, no entiendo que nadie nos parara», declaró uno de ellos.

«¡Playa, playa, playa!»

El semanario alemán Der Spiegel ha recogido el relato de varios inmigrantes que llegaron a Ceuta desde distintas direcciones durante el jueves y el viernes. Sus versiones coinciden en un punto especialmente delicado: los agentes marroquíes no los habrían detenido, sino que los habrían orientado hacia la costa.

Según esos testimonios, algunos policías los guiaban al grito de «¡playa, playa, playa!», mientras otros miraban hacia otro lado en la zona de la valla. Uno de los inmigrantes llegó a afirmar que fueron golpeados para obligarlos a dirigirse hacia España.

«Nos golpearon para obligarnos a ir a España», explicó al corresponsal. Estas declaraciones contradicen frontalmente la versión oficial de Rabat, que insiste en presentarse como un socio fiable y atribuye la avalancha a la desinformación, las redes sociales y la actuación de las mafias.

Marruecos se defiende y Sánchez asume su relato

El Gobierno marroquí sostiene que lo ocurrido fue consecuencia de una combinación de información engañosa, interpretaciones erróneas sobre la situación legal en España y la actividad de redes de trata de personas. Rabat ha defendido además que aplicó un enfoque «proactivo e integral», reforzando la vigilancia terrestre y marítima y movilizando a sus fuerzas de seguridad.

La versión marroquí ha sido asumida en buena medida por el Ejecutivo español, que evita señalar directamente a Marruecos pese a la magnitud de la crisis. El Gobierno de Sánchez ha insistido en que el detonante fue la desinformación y no una estrategia deliberada de presión migratoria.

Una frontera abierta de facto

El diario estadounidense The Washington Post también ha recogido testimonios de inmigrantes que describen una vigilancia sorprendentemente débil en el lado marroquí. Uno de ellos afirmó que al Gobierno de Marruecos «no le importó» que cruzara hacia España y sostuvo que sólo percibió violencia por parte de los agentes españoles. Otro reconoció su desconcierto por la facilidad con la que logró alcanzar Ceuta.

El conjunto de relatos dibuja una frontera que, durante horas, funcionó de hecho como una vía abierta hacia territorio español. La escena recuerda a episodios anteriores en los que Marruecos ha utilizado la presión migratoria como instrumento político frente a España.

Ceuta y Melilla siguen siendo los puntos más vulnerables de la frontera sur europea y dependen en gran medida de la colaboración efectiva de Rabat. Cuando esa colaboración se debilita, la presión cae directamente sobre la ciudad, sus vecinos, la Guardia Civil, la Policía Nacional y el Ejército.

La entrada masiva ha provocado una situación excepcional en la ciudad autónoma. Aunque muchos inmigrantes han regresado a Marruecos, otros permanecen en Ceuta, se esconden en barrios periféricos o se refugian en zonas alejadas del centro o en el monte.

+ en
Fondo newsletter