El exministro de Defensa y expresidente del Congreso, José Bono, registró en 2022 el mayor volumen de ingresos de su sociedad mercantil desde su creación. Según la documentación societaria consultada por Vozpópuli, Joasa 2012 S.L. alcanzó ese ejercicio una cifra de negocio de 1,51 millones de euros, un máximo histórico que coincide temporalmente con el cambio de posición del Gobierno de Pedro Sánchez y del propio Bono sobre el Sáhara Occidental, alineándose con las tesis de Marruecos.
La mercantil, creada por Bono tras abandonar la primera línea política, tiene como objeto social la consultoría, la gestión administrativa y la administración de activos inmobiliarios. Desde 2018 y hasta 2021, Joasa había mantenido una evolución estable, con ingresos que oscilaron entre los 386.000 y los 575.000 euros anuales. El ejercicio de 2022 rompió de forma abrupta esa tendencia, duplicando prácticamente la facturación del año anterior.
De esos 1,51 millones de euros declarados, más de 1,1 millones fueron consignados como «otros gastos de explotación», en un ejercicio en el que la sociedad contaba únicamente con un empleado. Tras ese pico, los ingresos cayeron de forma notable en 2023, hasta los 367.243 euros, para repuntar parcialmente en 2024 con 810.400 euros, sin volver a alcanzar el nivel de 2022.
A partir de enero de 2023, José Bono Rodríguez, hijo del exministro, pasó a figurar como apoderado de la sociedad, que continúa administrada por su padre.
El incremento excepcional de ingresos precedió al afloramiento de patrimonio inmobiliario en Marruecos a través de la misma mercantil. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2024, Joasa adquirió cinco inmuebles urbanos en la ciudad de Tánger por un importe conjunto de 259.900 euros, todos ellos con titularidad íntegra de la sociedad. Las propiedades se concentran en la zona costera de Ben Charki y presentan numeración correlativa, lo que apunta a un mismo entorno residencial dividido en varias unidades registrales, una práctica habitual en el mercado inmobiliario marroquí.
Las compras se realizaron de forma escalonada y con valores muy dispares —desde 10.000 hasta 100.000 euros—, lo que sugiere distintas tipologías de inmuebles dentro de un mismo complejo o área urbana.
El ejercicio de 2022 coincide, además, con el giro político del Ejecutivo de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental, cuando España abandonó su tradicional posición de neutralidad para respaldar el plan de autonomía marroquí como la solución «más seria, realista y creíble». En ese contexto, Bono modificó públicamente su discurso y pasó a defender abiertamente a Marruecos como socio estratégico clave para España.
Ese alineamiento se escenificó con gestos poco habituales entre antiguos altos cargos españoles, como su viaje al Sáhara Occidental bajo control marroquí en noviembre de 2022, donde participó en actos oficiales en El Aaiún y elogió el desarrollo impulsado por Rabat en la zona.
La coincidencia temporal entre el salto económico de su mercantil, el cambio de discurso político y la posterior inversión inmobiliaria en Marruecos vuelve a situar a José Bono en el centro de la polémica sobre las relaciones entre intereses económicos, poder político y el giro diplomático del PSOE respecto al Sáhara.