La asociación ECA (Españoles Contra el Adoctrinamiento) ha cuestionado el proyecto «Educación para la Libertad», impulsado por el Gobierno de Canarias y que permitirá a la ONG Open Arms impartir charlas en colegios del archipiélago el próximo mes de octubre. En un comunicado difundido el 5 de septiembre, ECA advierte sobre las «dudosas pautas y contenidos» de estas charlas y asegura que existen «importantes lagunas en la didáctica» del programa.
El colectivo, formado por padres y profesionales, reclama que se cumplan garantías básicas. Entre ellas, la «necesidad de titulación y ausencia de antecedentes penales en los adultos que impartan las charlas«, la «ausencia de adoctrinamiento en el contenido» y la «exigencia de previa información y consentimiento a los padres y tutores de los menores«.
Asimismo, subraya la importancia de que este tipo de actividades fomenten «el espíritu crítico en los menores» en lugar de transmitir ideologías partidistas.
ECA también ha puesto bajo la lupa el destino del dinero público entregado por el Ejecutivo canario a la ONG. «Queda por aclarar… muy especialmente el destino real de los fondos -30.000 euros- públicos que el gobierno canario le ha entregado, con la excusa del desarrollo de este proyecto«, señala el comunicado.
La entidad afirma haber ofrecido a Open Arms un debate abierto sobre los contenidos del proyecto, pero denuncia la falta de respuesta: «Seguimos esperando por parte de Open Arms, la aceptación y concreción de fecha y hora para celebrarlo«.
Más allá de la cuestión técnica, ECA rechaza que una ONG con marcado sesgo político se introduzca en las aulas. «Educadores y padres nos planteamos cómo puede ser que la misma organización que insulta a determinadas posiciones políticas asegure estar capacitada para impartir clases libres de ideología«, subrayan.
Por ello, expresan su «desacuerdo como profesionales y padres de los menores a que se imparta esta formación ajena al currículo educativo bajo la pátina de neutralidad«. El comunicado concluye con un mensaje contundente que sintetiza el espíritu de su denuncia: «¡Dejad en paz a los niños!».