«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El fiscal solicita el sobreseimiento provisional y el archivo de las actuaciones

La Fiscalía pide que se archive la causa contra Errejón por la supuesta agresión a Mouliáa por falta de pruebas

Íñigo Errejón. Redes sociales

La Fiscalía de Madrid ha solicitado el archivo de la causa abierta contra el exportavoz de Sumar Íñigo Errejón al considerar que el material probatorio reunido durante la instrucción no alcanza el umbral necesario para sostener una acusación penal por presunta agresión sexual a la actriz Elisa Mouliáa. A juicio del ministerio público, los indicios existentes no permiten llevar al expolítico a juicio con garantías.

En su escrito, la Fiscalía subraya una aparente paradoja jurídica: el auto del magistrado Adolfo Carretero que dio por cerrada la fase de investigación y acordó la apertura de juicio oral se ajusta formalmente a derecho, pero el contenido indiciario que recoge resulta, en su opinión, insuficiente para formular un escrito de acusación. Por este motivo, el fiscal solicita el sobreseimiento provisional y el archivo de las actuaciones, en contra de la petición de la denunciante, que reclama una condena de tres años de prisión.

La denuncia se remonta a unos hechos supuestamente ocurridos en 2021. Mouliáa relató ante el juzgado que llevaba tiempo manteniendo contacto con Errejón a través de redes sociales, un intercambio prolongado durante aproximadamente un año, en el que ella afirmaba sentirse atraída por sus planteamientos políticos y su discurso feminista. Según su versión, ese vínculo previo explica que no existiera animadversión alguna hacia él antes de los episodios denunciados.

El juez instructor dio credibilidad al testimonio de la actriz en los aspectos centrales del relato y descartó la existencia de motivaciones espurias, enemistad previa o ánimo de venganza. En su resolución, señaló que la denunciante se mostró «ilusionada» ante la posibilidad de iniciar una relación sentimental con Errejón, lo que, a su entender, reforzaba la ausencia de un interés oculto en la denuncia.

Según la versión de Mouliáa, el primer episodio se produjo en un ascensor, donde afirmó sentirse violentada. Posteriormente, ambos acudieron a una fiesta celebrada en el domicilio de unos amigos de la actriz. Fue allí donde, siempre según su relato, Errejón la habría sujetado con fuerza del brazo y la habría conducido contra su voluntad por un pasillo hasta una habitación, donde cerró la puerta para impedir su salida y comenzó a besarla y a tocarla, especialmente en pechos y glúteos.

Tras abandonar la fiesta, ambos se desplazaron en taxi hasta la vivienda del político. Una vez dentro, la denunciante sostiene que él retomó los contactos físicos sin mediar palabra, mientras la llevaba hacia su dormitorio. En ese momento, ella le habría manifestado su incomodidad y la sensación de estar viviendo una situación violenta, llegando a reprocharle explícitamente su comportamiento con la frase: «Solo sí es sí, parece mentira que me esté pasando contigo».

En su auto, el juez Carretero reconocía que la declaración de la actriz presentaba coherencia en lo sustancial, aunque señalaba lagunas en aspectos accesorios, como la existencia o no de un pestillo en la puerta de la habitación. Aun así, consideró que esas imprecisiones no invalidaban el núcleo del testimonio, un criterio que ahora contrasta con la valoración de la Fiscalía, que entiende que el conjunto de indicios no basta para sostener una acusación penal.

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