«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
admite que Air Europa repartió 40 millones en dividendos antes de recibir ayudas públicas

La SEPI aprobó el rescate de Plus Ultra sin verificar la contabilidad y basándose en informes pagados por la propia aerolínea

El exdirector de Participadas de la SEPI, responsable del seguimiento de Air Europa y Plus Ultra, José Ángel Partearroyo.

La comparecencia de José Ángel Partearroyo Martín, exdirector de Participaciones de la SEPI y responsable del seguimiento de los rescates a Plus Ultra y Air Europa, ha dejado este martes en la Comisión de investigación del Senado una cadena de admisiones comprometedoras sobre el control ejercido por el Gobierno en el reparto de ayudas millonarias durante la pandemia.

Partearroyo ha reconocido que la SEPI aprobó el rescate de 53 millones de euros a Plus Ultra basándose exclusivamente en informes elaborados por auditores externos contratados por la propia aerolínea y sin verificar la autenticidad de la contabilidad presentada por la compañía.

«Ningún auditor comprueba que la contabilidad que le han dado es buena«, ha asegurado el exalto cargo de la sociedad estatal ante los senadores. Además, ha admitido que la propia SEPI tampoco realizó comprobaciones adicionales sobre los datos financieros aportados por la aerolínea.

«Nosotros partimos del informe del auditor externo de Plus Ultra y no lo podíamos poner en cuestión», ha afirmado durante su intervención.

La declaración choca además con versiones ofrecidas previamente por otros responsables de la SEPI. El vicepresidente del organismo, Bartolomé Lora, había sostenido en comparecencias anteriores que los informes internos que avalaron el rescate carecían de firma. Sin embargo, Partearroyo ha asegurado este martes exactamente lo contrario y ha defendido que esos documentos sí estaban firmados, lo que evidencia contradicciones internas sobre uno de los expedientes más polémicos de las ayudas públicas aprobadas durante la crisis sanitaria.

La comparecencia también ha dejado nuevas incógnitas sobre el rescate de Air Europa. Partearroyo ha confirmado que la compañía ya tenía preparada toda la documentación necesaria para solicitar la ayuda antes incluso de formalizar oficialmente la petición ante la SEPI. Aunque ha tratado de desvincular ese hecho de cualquier trato de favor, ha explicado que la anticipación se debía a los contactos previos mantenidos con el ICO.

El exdirectivo también ha intentado desligarse de la nota de prensa difundida por el Ministerio de Transportes anunciando el rescate de Air Europa, una de las operaciones que más sospechas generó por la rapidez con la que fue comunicada públicamente.

No obstante, sí ha reconocido que Bartolomé Lora le pidió «celeridad» en la tramitación del rescate de Air Europa, mientras que el expediente de Plus Ultra siguió, según ha dicho, el procedimiento «normal».

Uno de los momentos más delicados de la sesión ha llegado cuando Partearroyo ha admitido que, durante el análisis financiero de Air Europa, la SEPI detectó que los directivos de la compañía habían repartido alrededor de 40 millones de euros en dividendos antes de solicitar la ayuda pública.

Pese a ello, el organismo no descartó el rescate. «Era legal. Otra cosa es el tema ético…», ha reconocido ante la comisión.

La sesión también ha abordado la polémica venta de inmuebles de la SEPI al Instituto de Empresa durante la etapa en la que Begoña Gómez mantenía vínculos profesionales con esa entidad académica.

Partearroyo ha asegurado que no tuvo conocimiento directo de la operación, pese a que se celebraron hasta ocho reuniones relacionadas con ella. Sin embargo, ha dejado una afirmación especialmente relevante sobre el procedimiento utilizado en la venta: «Para esa venta se tendría que haber hecho un concurso…«. Ese concurso público, según ha admitido el propio exdirectivo, nunca llegó a celebrarse.

La comparecencia se ha rpoducido además en una jornada marcada por nuevas revelaciones sobre las investigaciones que afectan al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero por presuntas operaciones de blanqueo de capitales y por el hecho de que el denominado «caso Plus Ultra» figura entre los episodios que desencadenaron parte de esas pesquisas.

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