Un total de 299.732 extranjeros residentes en España adquirieron la nacionalidad española en 2025, una cifra que dispara el debate sobre la política migratoria del Gobierno y sobre la facilidad con la que, en la práctica, miles de personas pueden acceder cada año a la ciudadanía. El dato, publicado este jueves por el Instituto Nacional de Estadística, supone un incremento del 18,7% respecto al ejercicio anterior y marca el registro más alto desde que comenzó la serie histórica en 2013.
La estadística llega en un contexto especialmente llamativo: mientras aumenta el número de españoles inscritos como residentes en el extranjero, España concede la nacionalidad a casi 300.000 extranjeros en un solo año. Para los críticos con la política del Ejecutivo, el dato refleja una contradicción cada vez más evidente: jóvenes y familias españolas se marchan fuera por falta de oportunidades, salarios insuficientes o problemas de acceso a la vivienda, mientras el Gobierno mantiene un sistema de acceso a la nacionalidad con exigencias consideradas muy bajas para determinados colectivos.
La vía mayoritaria fue la nacionalidad por residencia. En concreto, 253.836 personas accedieron por esta modalidad, que con carácter general exige diez años de residencia legal, continuada e inmediatamente anterior a la solicitud. Sin embargo, ese plazo se reduce de forma notable en numerosos supuestos, especialmente para nacionales de países iberoamericanos, que pueden solicitarla tras dos años de residencia legal. Otros 45.715 casos correspondieron a la adquisición por opción, una fórmula vinculada principalmente a menores y a personas con determinados lazos familiares con españoles.
El perfil de los nuevos nacionalizados muestra también una clara concentración por países de origen. Marruecos encabezó la lista, con 42.114 adquisiciones, seguido de Colombia, con 37.712; Venezuela, con 36.271; Honduras, con 20.745; Perú, con 15.920; Cuba, con 14.390; Ecuador, con 13.689; Argentina, con 11.291; República Dominicana, con 9.915; y Nicaragua, con 8.951.
El desglose por país de nacimiento ofrece una lectura distinta. El grupo más numeroso lo formaron personas nacidas en España, con 52.886 casos, lo que refleja el peso de hijos de extranjeros residentes en el país. Entre los nacidos fuera de España, Colombia fue el principal país de nacimiento, con 37.094 nacionalizaciones, por delante de Venezuela, con 35.428; Honduras, con 19.093; Marruecos, con 18.636; Perú, con 15.708; Cuba, con 14.469; Ecuador, con 12.364; Argentina, con 12.241; y República Dominicana, con 9.207.
Por sexo, las mujeres representaron la mayoría de las adquisiciones de nacionalidad española. El 55,4% de quienes la obtuvieron en 2025 fueron mujeres, frente al 44,6% de hombres. Por edad, el grupo más numeroso fue el de 30 a 39 años, seguido del tramo de 40 a 49, lo que confirma que la nacionalidad se concentra principalmente en población adulta en edad laboral.
La estadística también revela que el 83,3% de quienes obtuvieron la nacionalidad había residido antes en el extranjero, mientras que el 16,7% había vivido siempre en España. El año de llegada más frecuente entre los nacionalizados fue 2019, lo que supone que muchas de estas personas tardaron alrededor de seis años en completar el proceso hasta convertirse en ciudadanos españoles.
Cataluña y Madrid volvieron a concentrar casi la mitad de las adquisiciones. Cataluña registró 70.933 nacionalizaciones y la Comunidad de Madrid 69.566. Entre ambas comunidades sumaron el 46,9% del total nacional. En el extremo contrario se situaron La Rioja, con 1.719 casos, y Extremadura, con 1.764, como los territorios con menor número de adquisiciones.
El fuerte aumento de nacionalizaciones reabre el debate sobre el valor jurídico y político de la nacionalidad española. La adquisición de la ciudadanía no sólo implica el reconocimiento de derechos civiles y políticos, sino también el acceso pleno a la participación electoral, a la protección consular y a la condición de ciudadano de la Unión Europea. Por eso, los casi 300.000 nuevos expedientes cerrados en 2025 suponen mucho más que un dato demográfico.
El Gobierno presenta estas cifras dentro de la normalidad administrativa de los procedimientos de nacionalidad. Sin embargo, el volumen alcanzado en 2025 y la rapidez con la que muchos solicitantes pueden acceder al pasaporte español alimentan las críticas de quienes consideran que el Ejecutivo está banalizando una condición que debería exigir un vínculo sólido, prolongado y acreditado con España. La paradoja es que, mientras cada vez más españoles buscan su futuro fuera del país, el Estado sigue ampliando de forma masiva el número de nuevos ciudadanos a través de requisitos que muchos consideran insuficientes.