La construcción en España depende cada vez más de la mano de obra extranjera. En apenas un año, entre 2024 y 2025, la presencia de inmigrantes en el sector se disparó un 10%, hasta representar ya el 25% del total de trabajadores. En la práctica, uno de cada cuatro ocupados en la construcción tiene nacionalidad extranjera, según los datos del Observatorio de la Fundación Laboral de la Construcción recogidos por Ok Diario.
El sector cuenta actualmente con 1,5 millones de trabajadores, lo que representa el 6,9% del total de ocupados en España. De ellos, más de 380.000 son extranjeros. El dato más relevante es el origen de esa mano de obra: el 76% de los trabajadores extranjeros de la construcción procede de países de fuera de la Unión Europea. Este grupo aumentó un 12% en el último año, confirmando el creciente peso de la inmigración extracomunitaria en una industria clave para la economía española.
Marruecos se ha consolidado como el principal país de origen de los trabajadores extranjeros del sector, con un 17% del total. Le siguen Rumanía, con un 15,3%, y Colombia, con un 13,4%. Más atrás se sitúan Perú, con un 4,9%, y Ecuador, con un 4,7%.
La proporción de extranjeros en la construcción es muy superior a la registrada en el conjunto de la economía española, donde los inmigrantes representan el 15,7% de los trabajadores. Además, su crecimiento avanza a un ritmo mucho más elevado que el de la ocupación nacional. Mientras la presencia extranjera en la construcción se incrementó un 10%, el número de españoles empleados en el sector sólo creció un 2,2% durante 2025.
La explicación de fondo está en la falta de relevo generacional. La construcción lleva años alertando de la escasez de personal y del envejecimiento de su plantilla. Actualmente, el 90% de los trabajadores del sector tiene más de 30 años y un 22% superan ya los 55, por lo que podrían jubilarse durante la próxima década.
De los 1,5 millones de ocupados, apenas 164.898 tienen menos de 30 años, lo que equivale al 10,8% del total. La mayoría, un 67,2%, se concentra entre los 30 y los 54 años. El problema tiene consecuencias directas sobre la crisis de vivienda. España necesita construir más, rehabilitar más y acelerar obras, pero el sector carece de suficientes profesionales jóvenes para sostener ese aumento de actividad.
La construcción atraviesa además una transformación tecnológica que exige perfiles cualificados, nuevos métodos de trabajo y capacidad de adaptación. Sin embargo, la falta de trabajadores nacionales jóvenes está empujando al sector a depender cada vez más de mano de obra extranjera.
Los últimos datos sitúan a la construcción como el sector que más creció en términos de empleo durante el año, por encima de la industria, que avanzó un 4,1%; los servicios, con un 2,2%; y la agricultura, con un 1,5%.