«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
fue destituida a finales de enero

María Blasco se aferra a su cargo en el CNIO tras su destitución y mantiene su despacho y la plaza de garaje

María Blasco. A. Pérez Meca

Pese a que su destitución se hizo efectiva a finales de enero, María Blasco sigue aferrada a su puesto como directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). La exdirectora, en lugar de marcharse tras la decisión del patronato, ha decidido permanecer en su despacho y mantener ciertos privilegios, como el uso de la plaza de garaje oficial, hasta el próximo 20 de febrero.

Fuentes internas del CNIO han trasladado a The Objective su sorpresa y malestar ante esta actitud. Blasco continúa ejerciendo funciones dentro de la institución, llegando incluso a dar directrices al departamento de comunicación para que se difundan internamente las informaciones que le resultan favorables.

Su permanencia en el cargo no se ajusta a la normativa aplicable a los altos directivos, ya que el Real Decreto 1382/1985, que regula estas relaciones laborales, no contempla el derecho a los 15 días de preaviso que ella reclama. Habitualmente, en estos casos se aplica lo pactado en el contrato, que suele contemplar una indemnización o un periodo de preaviso de varios meses.

Mientras tanto, el centro cuenta oficialmente con dos directores en funciones, ya que Fernando Peláez, responsable del Programa de Biotecnología del CNIO, ha sido designado como director interino. Sin embargo, la realidad es que Blasco sigue ocupando su despacho y mantiene una presencia activa en las instalaciones, algo que ha sorprendido a muchos trabajadores.

Su caso contrasta con el de Juan Arroyo, el director gerente también cesado, quien sí ha aceptado su salida y ha retomado funciones vinculadas a la gestión económica del centro, cargo que desempeñó antes de su nombramiento.

El despido de María Blasco está directamente relacionado con las irregularidades detectadas en el programa CNIO-Arte, un proyecto que incluyó viajes internacionales y la compra de obras de arte por un valor cercano al millón de euros. Esta iniciativa, alejada de la misión científica del CNIO, generó una gran controversia y llevó al patronato a tomar medidas drásticas.

A pesar de que la institución anunció en diciembre la paralización de las actividades ligadas a este programa, el CNIO sigue costeando los sueldos de tres trabajadores vinculados a CNIO-Arte, lo que ha avivado aún más la indignación interna.

Estos salarios suponen un coste anual de 200.000 euros, siendo el del responsable del proyecto, Juan de Nieves, el más alto, con unos 100.000 euros anuales. Nieves, historiador del arte sin vinculación con la investigación oncológica, ejerce como director de la Oficina de Imagen Institucional del CNIO, una posición que muchos consideran ajena a los objetivos principales del centro.

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