Marion Maréchal: «Asistiremos a la muerte de LR [Les Républicains]»

Marion Maréchal, la ex diputada del Frente Nacional

La ex diputada del Frente Nacional detalla al Figaro sus ambiciones para la vuelta y vuelve sobre la expulsión de las personas cercanas a ella en el Rassemblement national.

Antes del verano afirmó que dado que las bases de su escuela [Issep] estaban ya puestas, se puede consagrar a otra cosa. ¿A qué se refería?

Paralelamente al polo educativo con el ISSEP, queremos desarrollar un polo de investigación creando, en octubre, nuestro think tank: el Centre d’analyse et de prospective [Centro de análisis y perspectiva]. Necesitamos reavivar el debate público, en mi opinión demasiado amorfo. La dinámica ya no viene de los partidos políticos, independientemente de cuáles sean. Nuestra red de expertos propondrá análisis muy operacionales sobre varios temas de orden político, en sentido amplio. Sobre temáticas socioeconómicas y geopolíticas poco o nada tratadas en el debate público. La idea no es entrar en un frenesí productivo, sino hacer cosas de calidad de manera regular, a un ritmo bimensual o trimestral.

¿Algún ejemplo de temática no abordada en el debate público?

Deseamos abordar la cuestión ecológica de una manera más inteligente y eficaz, no según la ecología marketing a la que asistimos hoy en día. Hay temas más fundamentales que crear zonas verdes en las ciudades. Por ejemplo, el acceso y la gestión del agua es un tema capital e inquietante para el futuro; también lo es la gestión de los bosques. La cuestión del sistema de portacontenedores que permiten una globalización descontrolada que aplasta los precios es otro. Amparados en un consenso internacional, estos barcos se mueven bajo la bandera de complacencia de los países y no pagan impuestos, no respetan ninguna norma social o ecológica y tienen un impacto monstruoso en la contaminación. Está también la cuestión, tal vez incorrecta políticamente, del trato de la ecología cuando se aborda una demografía exponencial.

¿Cree usted que la inseguridad es el punto ciego de Emmanuel Macron en vista de las próximas elecciones presidenciales?

El jefe de Estado tiene la tendencia, en sus gobiernos, de hacer prevalecer el casting más que la visión. El resultado es una ambivalencia manifiesta sobre la cuestión de la seguridad. Por un lado, en el ministerio del Interior, Gérald Darmanin, encarnación de la firmeza. Por otro, en Justicia, la encarnación de los puntos de vista de la izquierda. Dupond-Moretti, es un retorno al futuro. Como si no hubiéramos avanzado desde Jospin. El drama es que la inseguridad se aborda, ante todo, desde la Justicia. Se pueden poner en la calle todos los gendarmes y policías que se quiera, triplicar sus efectivos, pero si los delincuentes arrestados son liberados a las 24 horas, es como vaciar el océano con una cuchara. Gérald Darmanin es el ministro de la crítica, hace el papel de Sarkozy. Se precipita a hacer comentarios sobre cada hecho para salir en la foto. Pero, en definitiva, no es él quien tiene las claves. Ya nadie escapa a la delincuencia.

Ante el Covid, ¿cree que el jefe de Estado no ha encontrado el equilibrio necesario entre la actividad económica y la prevención sanitaria de una segunda ola?

Creo que Bruno Le Maire es un ministro bastante bueno. No tengo mucho más que decir, ni sobre los objetivos declarados, ni sobre el diagnóstico de este plan de relanzamiento. Él sigue pistas interesantes, como la bajada de los impuestos de producción. Por desgracia, se limita a una respuesta coyuntural. Más que la distribución frenética de cheques, esta crisis era la ocasión de aportar una respuesta estructural a las dificultades a las que se enfrentan nuestras empresas, sobre todo desde el punto de vista económico. Se habría podido revisar el contexto fiscal, normativo como el coste del trabajo en este país. Lo que habría implicado ahorrar. Desde este punto de vista, la visión no ha sido nada clara. El otro pilar, sobre todo a nivel industrial, habría sido ayudar a nuestras empresas con pedidos públicos. A pesar de sus grandes discursos, el gobierno se ha negado a liberarse de las reglas europeas que hacen imposible el patriotismo económico o la protección de los mercados, expuestos a la competencia internacional.

LR no tiene ni jefe ni candidato evidente para las próximas elecciones presidenciales. ¿Hace esto creíble una reedición del enfrentamiento Macron – Le Pen en 2022?

Es formidable. La muerte de LR estaría causada por Christian Estrosi. Gracias a él hemos tenido un aclaración definitiva en lo que respecta al posicionamiento de su partido vis-à-vis del jefe de Estado. Vamos a asistir a la muerte de este partido. Sin embargo, no debemos confundir el número de elegidos de LR que se unirán a Emmanuel Macron para las presidenciales con sus electores. Una parte de los mismos, que ambiciona que Francia recupere su poder, es intransigente sobre la inmigración y las cuestiones soberanistas, por lo que no apoyará a Macron. Tampoco se reconocen en el Rassemblement national. Es un electorado huérfano que forma una parte importante del 50% de las abstenciones que ha habido durante las elecciones municipales. Es divertido constatar que la mayor parte prefiere correr detrás del voto “a los verdes” en las municipales que detrás de ese 50%, mientras que en las presidenciales, creo, todo se jugará en la derecha. Por tanto, es imposible para mí prever quién estará en la segunda vuelta.

Algunas de las personas más cercanas a usted, o que se suponen son tales, han sido expulsadas de su antiguo partido. ¿Qué análisis hace de este hecho?

Esta dinámica ya estaba en marcha cuando yo formaba parte del FN, y se ha acelerado cuando me fui. Es lamentable. Es contraproducente políticamente y un desastre desde el punto de vista humano. No me inmiscuyo en la vida de este movimiento. Pero en un momento dado, si queremos estar en un proceso de unión, es necesario que haya una cierta unión en su interior. Todo el que observe el funcionamiento del RN actual puede ver que no es esto lo que está ocurriendo. Desde fuera lo que se ve es un sentimiento de merma.

¿Comprende usted la polémica y el rechazo a los periodistas de Valeurs Actuelles tras haber retratado a Danièle Obono como una esclava para una película?

En nuestro sistema democrático hemos llegado a la paradoja total. Emmanuel Macron elogia la libertad de expresión en el discurso que pronuncia por los 150 años de la República. Explica que debemos tolerar la caricatura, el humor, la burla… Y al mismo tiempo, una maquinaria política se levanta contra un periódico que molesta porque es de derechas. Para quien ha comprendido la ironía de Valeurs Actuelles, no era una ilustración cuyo fin era racista. Este postulado es falso. No siento pena por la señora Obono que, además, defiende supuestos que yo considero racistas. No se puede decir, por un lado, que todos somos Charlie, lo cual es maravilloso, y por el otro aceptar esta oleada de condenas, también por parte de ministros, contra un periódico. La cadena LCI me contactó en verano para participar en una serie de debates regulares. Rechacé la propuesta porque sabía que a la primera polémica me habrían echado. Esta gente nos contacta para hacer crecer el índice de audiencia, pero rechazan totalmente el pluralismo intelectual. Es una censura indirecta.

 

Publicado por Charles Sapin en Le Figaro.

Traducido por Verbum Caro para La Gaceta.

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