Marruecos ha vuelto a reclamar la soberanía de Ceuta y Melilla apenas dos semanas después de la invasión a la primera ciudad autónoma. El ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, ha asegurado que Rabat mantiene abierta la reivindicación territorial y plantea el asunto en sus encuentros con las autoridades españolas.
«Este asunto sigue sobre la mesa. Cada vez que nos reunimos con los españoles planteamos la cuestión», ha declarado este martes durante una entrevista concedida desde Estambul a la cadena egipcia Asharq News.
Ouahbi ha explicado que Marruecos pretende sostener su reclamación a largo plazo, aunque no espere obtener resultados inmediatos. «Seguimos aferrándonos a nuestra tierra», ha afirmado antes de defender una estrategia basada en la «paciencia» y el diálogo.
«Nuestra política respecto a este asunto es paciente, pero así funciona la política. Esto requiere paciencia y queremos resolver el problema a través del diálogo», ha señalado. El ministro ha evitado concretar plazos o explicar qué mecanismo pretende utilizar Rabat para intentar hacerse con las dos ciudades españolas.
Las declaraciones llegan después de la entrada masiva de inmigrantes ilegales en Ceuta procedentes de Marruecos, que ha provocado el colapso de los servicios públicos, graves problemas de seguridad y una crisis política entre las administraciones españolas.
Rabat niega haber empleado la inmigración como presión
Pese al momento elegido para reactivar la reclamación territorial, Ouahbi ha negado que Marruecos recurra a la inmigración para defender sus intereses frente a España o la Unión Europea.
«Nosotros nunca hemos utilizado esta cuestión como una herramienta y no tenemos intención de hacerlo», ha sostenido. El ministro ha culpado, en cambio, a las políticas españolas y europeas de favorecer las llegadas ilegales mediante la concesión de permisos de residencia.
«Dijimos que no podíamos detener esta inmigración si no había coordinación entre nosotros. No tiene sentido que nosotros la impidamos mientras ustedes otorgan el permiso de residencia. Esto es muy contradictorio», ha afirmado.
Ouahbi también ha advertido de que Marruecos no acepta convertirse en «la policía» de Europa, aunque ha expresado su disposición a cooperar con España sin «chantajes» ni «presiones».
«¿Quieren combatir la inmigración ilegal o simplemente lanzar consignas que contradicen lo que hacen en la práctica?», ha preguntado. Según el ministro, detrás de las redes de inmigración ilegal operan estructuras vinculadas con la trata de seres humanos, la explotación sexual de menores, las violaciones y el tráfico de órganos.
El representante marroquí también ha acusado a los países europeos de aplicar una política selectiva que atrae a médicos, ingenieros y otros profesionales formados en Marruecos por razones económicas, mientras rechaza a quienes no responden a sus necesidades laborales.
Marruecos exige el regreso de los menores
Ouahbi ha reclamado además la devolución de los menores marroquíes llegados a Ceuta y ha defendido su reagrupación con sus familias. «No renunciaremos a nuestros hijos. Queremos y exigimos que regresen a Marruecos», ha declarado.
El ministro ha asegurado que España debe respetar la concepción marroquí de la familia, vinculada —según sus propias palabras— a «las enseñanzas islámicas», la cultura árabe y la tradición amazigh.
También ha acusado a España de aprovechar la llegada de estos menores para intentar afrontar sus problemas demográficos. «No somos un país para resolver el problema demográfico de ningún otro», ha manifestado.
La nueva reclamación sobre Ceuta y Melilla evidencia que Rabat mantiene intactas sus pretensiones territoriales sobre España, incluso mientras el Gobierno de Pedro Sánchez presenta a Marruecos como un socio fiable y defiende su cooperación para controlar la inmigración ilegal.