Los más de 20 inmigrantes ilegales que asesinaron a otros 72 tras acusarles de brujería en un cayuco ya están en España, repartidos en varios centros de acogida de Canarias, donde la Policía Nacional ha abierto una investigación por asesinato. Según los testimonios recabados, durante la travesía los acusados, en su mayoría jóvenes, se confabularon para señalar a decenas de compañeros de viaje como supuestos «hechiceros» y acabaron con sus vidas antes de arrojar sus cuerpos al mar.
El cayuco partió de la costa occidental africana con unas 320 personas a bordo y, tras casi quince días a la deriva, arribó a las islas con 248 supervivientes. De acuerdo con fuentes judiciales, al principio las víctimas fueron acusadas de pequeños robos o de agotar el agua, pero como esas justificaciones no prosperaron, se recurrió a la acusación de brujería para ejecutar la matanza. Se estima que entre 20 y 30 viajeros participaron directamente en los asesinatos, que se perpetraron con armas de fuego y con una violencia extrema.
Cabe destacar que, tal y como ha avanzado OkDiario, esta embarcación fue rescatada por Salvamento Marítimo a 430 kilómetros de las costas españolas y fue detectada en la madrugada del domingo por un mercante que navegaba en la zona, lo que permitió activar de inmediato el operativo de intercepción..
Las autoridades españolas investigan ahora no sólo las muertes ocurridas en la primera embarcación, sino también las posibles responsabilidades de quienes actuaron como cabecillas de la violencia. Varios supervivientes han confirmado en sus declaraciones ante la Policía la existencia de la masacre. Por el momento no se ha aclarado si entre los asesinados había mujeres o menores.
El caso, sin precedentes en la ruta atlántica, pone de relieve la situación límite que atraviesan estas expediciones marítimas, donde la desesperación, el hambre y el miedo desencadenaron una masacre en pleno océano.