«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Su visión de una España renovada pasaba por recuperar el espíritu de Al-Ándalus

Moreno Bonilla reivindica el legado de Blas Infante, el padre de la ‘patria andaluza’ que se convirtió al islam y reivindicaba la vuelta de Al-Ándalus

Moreno Bonilla en el acto por Blas Infante. Redes sociales

El presidente de la Comunidad de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla (PP), ha reivindicado este lunes la figura de Blas Infante en un acto conmemorativo celebrado en Casares, Málaga, coincidiendo con el 140 aniversario del nacimiento del considerado «padre de la patria andaluza». El acto ha incluido la inauguración de la reforma integral de su casa natal, convertida en espacio museístico, y un homenaje institucional del Parlamento andaluz, con el objetivo de «mantener vivo y pujante su legado».

Moreno Bonilla, que ha enfatizado la necesidad de seguir construyendo “una Andalucía más igual, más justa y mejor”, ha situado a Infante como una figura clave en la identidad autonómica, compartida hoy por el conjunto de fuerzas políticas del arco parlamentario andaluz —con la salvedad del partido VOX—. En sus palabras, se refuerza el relato institucional andaluz que desde hace décadas ensalza la figura del notario nacido en Casares como símbolo del autogobierno.

La exaltación de Blas Infante como referente político, sin embargo, no está exenta de controversia histórica. Más allá del consenso oficial, su ideario incluía propuestas que hoy podrían generar amplio debate. En 1924, Infante abrazó el islam en Marruecos y adoptó el nombre de Ahmed tras convertirse ante testigos moriscos en la mezquita de Agmhat, a los pies del mausoleo de Al-Mutamid, último rey de la taifa de Sevilla. Su visión de una España renovada pasaba por recuperar el espíritu de Al-Ándalus, al que consideraba el periodo más brillante de la península ibérica.

Entre sus símbolos más conocidos están el diseño de la actual bandera andaluza —verde y blanca, con inspiración islámica— y el himno regional, cuyo texto original (“Sea por Andalucía libre, España y la Humanidad”) ha sido en ocasiones alterado por sectores andalucistas que han optado por omitir la mención a España. Infante también llegó a defender una lengua andaluza diferenciada, con sonidos que, según él, no podían representarse con el alfabeto castellano, proponiendo incluso acudir al alifato árabe para transcribirlos correctamente.

En 1919, Infante promovió el Manifiesto andalucista de Córdoba, en el que declaraba que Andalucía era una «nacionalidad histórica», alineándose con las teorías del derecho de autodeterminación de los pueblos que inspiraban el panorama internacional tras la Primera Guerra Mundial. Aunque rechazó el separatismo, defendía una Andalucía vertebrada en torno al legado islámico y cultural de Al-Ándalus, e incluso llegó a especular con una anexión simbólica a Marruecos.

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