Grupos de decenas de niñas y jóvenes han empezado a refugiarse bajo los furgones de la Policía en Ceuta ante el temor a sufrir agresiones sexuales. Algunas permanecen durante horas junto a los vehículos y los agentes desplegados en los alrededores del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), donde se han formado distintos asentamientos tras la llegada masiva de inmigrantes ilegales marroquíes a la ciudad autónoma.
Uno de estos grupos está compuesto por alrededor de una treintena de menores y mujeres jóvenes. Según avanza OkDiario, hay chicas de 10, 14, 15 y 16 años, otras que rondan la veintena e incluso una niña de apenas 3 años que permanece en la zona con sus juguetes. El miedo ha llevado a algunas de ellas a situarse prácticamente debajo de los vehículos policiales para mantenerse lo más cerca posible de los efectivos.
La situación ha sido denunciada por Jupol, sindicato de la Policía Nacional que esta semana se ha desplazado hasta Ceuta para conocer las condiciones en las que están trabajando los agentes. Su portavoz, Laura García, asegura que las jóvenes les han trasladado directamente su temor a alejarse de la presencia policial por miedo a ser víctimas de abusos. «Si se separan de los agentes son violadas y agredidas sexualmente», sostiene García que les han relatado.
El grupo se encuentra en las inmediaciones de la carretera que asciende desde las playas de Benítez y El Trampolín hacia el CETI. Allí permanece desplegado un dispositivo fijo formado por alrededor de una veintena de policías encargado de vigilar los asentamientos surgidos en la zona. Las menores y jóvenes siguen los movimientos de los efectivos y procuran mantenerse permanentemente cerca de ellos.
La denuncia de Jupol se produce mientras las fuerzas de seguridad alertan de un incremento de los incidentes en Ceuta. Según fuentes policiales citadas por OKDIARIO, los agentes reciben avisos frecuentes relacionados con agresiones sexuales, aunque sostienen que una parte de los casos nunca llega a denunciarse. Cuando las posibles víctimas son menores, interviene la Fiscalía.
Uno de los episodios más graves denunciados esta semana tuvo lugar el jueves en la Avenida de Lisboa, donde una mujer habría sufrido una agresión sexual grupal. La intervención se produjo después de que varios vecinos alertaran a las autoridades y permitió detener a uno de los presuntos implicados, mientras los demás consiguieron escapar.
Los propios policías también están sufriendo episodios violentos durante sus intervenciones. Se han registrado lanzamientos de piedras, patadas y enfrentamientos que han provocado lesiones entre los efectivos. Jupol considera que la presión sobre los agentes continúa aumentando y rechaza que pueda hablarse de una situación de normalidad en las calles de la ciudad autónoma.
«Es escalofriante lo que está sucediendo a diario en las calles de Ceuta», afirma Laura García, que asegura que los policías se encuentran desbordados por los numerosos avisos. El sindicato sostiene además que existen agresiones sexuales que no llegan a conocerse públicamente porque las víctimas tienen miedo a denunciarlas.
La situación de estas menores también ha abierto un nuevo frente político. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, todavía no ha visitado Ceuta y ha defendido que las niñas no se encuentran «deambulando», sino alojadas en «espacios seguros». Sus palabras contrastan con el escenario descrito por Jupol en las inmediaciones del CETI, donde algunas menores permanecen junto a los dispositivos policiales por temor a alejarse.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sí viajó este jueves a la ciudad autónoma, aunque Jupol le reprocha no haberse desplazado hasta algunos de los puntos donde los agentes afrontan los mayores problemas. Miembros del sindicato acudieron a la Jefatura Superior de Policía para protestar contra su gestión al grito de «Marlaska dimisión». El ministro también fue recibido durante su visita con una sonora pitada y gritos de «dimisión», «cobarde» y «traidor».
Quien sí conoció directamente el temor expresado por algunos vecinos fue la ministra de Defensa, Margarita Robles, durante su visita del miércoles. Una residente llamada Pepi le trasladó entre lágrimas que tenía «miedo» y aseguró que había llegado a coger un cuchillo ante la sensación de inseguridad. La mujer pidió a la ministra que el Gobierno no abandonara a Ceuta mientras las fuerzas de seguridad continúan desplegadas para hacer frente a una situación que sigue generando tensión en distintos puntos de la ciudad.