Nuevo golpe al campo español. En esta ocasión, productores han denunciado la desaparición de datos oficiales sobre las importaciones de tomate procedentes de Marruecos, una situación que ha reavivado la tensión con la Unión Europea y ha encendido las alarmas en el sector. Agricultores y exportadores reclaman a Bruselas claridad, al considerar que la falta de información impide evaluar el impacto real de la competencia exterior.
El conflicto se produce en un momento especialmente delicado, marcado por el aumento de los costes de producción, la presión normativa y unos márgenes cada vez más ajustados. Según sostienen las organizaciones agrarias, competir en estas condiciones resulta complicado si, además, no se conoce con precisión el volumen y el ritmo de entrada del producto extranjero. A su juicio, esta incertidumbre acaba traduciéndose en menos inversión, decisiones de abandono de cultivos y pérdida de competitividad frente a terceros países.
Las sospechas se centran en las cifras correspondientes al último trimestre de 2025. Mientras que en años anteriores las importaciones superaban habitualmente las 200.000 toneladas en ese periodo, los registros oficiales reflejan apenas 31.000 toneladas procedentes de Marruecos y del Sáhara Occidental. Esta diferencia ha provocado que el sector pida explicaciones sobre qué ha ocurrido con las estadísticas y por qué no se están publicando con normalidad.
Desde la Comisión Europea han admitido que existen retrasos en la transmisión de información por parte de algunas autoridades aduaneras, lo que ha provocado que los datos disponibles desde octubre estén muy por debajo de los niveles habituales. Sin embargo, expertos y organizaciones agrarias aseguran que los envíos continúan llegando a los mercados europeos con total normalidad, e incluso apuntan a un incremento de la presencia del tomate marroquí en los lineales.
El malestar también se ha intensificado tras la reciente revisión de las normas de comercialización de frutas y hortalizas acordada con Marruecos el pasado noviembre. Según denuncian los productores, este cambio introduce excepciones que consideran inéditas y que podrían dificultar el control sobre el origen de los productos que se venden en la Unión Europea. Además, creen que la modificación amplía las ventajas arancelarias del acuerdo de asociación a las mercancías procedentes del Sáhara Occidental, algo que el sector español rechaza de forma frontal.
Las organizaciones de productores insisten en que la ausencia de cifras impide analizar si ese nuevo marco está teniendo efectos negativos en el mercado. Desde el Comité del Tomate aseguran que el producto marroquí sigue comercializándose en Europa, incluso a niveles elevados, y exigen que Bruselas publique cuanto antes los datos pendientes. También denuncian que ni siquiera se conoce qué países no están remitiendo la información correspondiente.
La inquietud ha llevado a reforzar la coordinación entre regiones productoras. El grupo de contacto del tomate de Francia, Italia, Portugal y España, reunido recientemente, advirtió de que el acuerdo con Marruecos ya ha provocado daños relevantes al sector comunitario. En paralelo, la federación de exportadores ha lanzado la campaña «Nosotros, Tomate Europa, no traicionamos al tomate de la UE», con la que pretende defender la producción europea y reclamar una política comercial coherente y equilibrada.