El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, trasladó en privado al presidente de China, Xi Jinping, su respaldo a la doctrina territorial de Pekín sobre Taiwán. Según el comunicado difundido por el régimen chino, España “se adhiere firmemente al principio de una sola China”, una posición que implica reconocer a la isla como parte del territorio chino.
El mensaje se produjo en el marco de un encuentro bilateral y fue recogido por los canales oficiales de Pekín. “España se adhiere firmemente al principio de una sola China, valora profundamente el estatus de China como potencia mundial y está plenamente comprometida con el desarrollo de una asociación entre España y China con determinación estratégica”, señala el texto publicado por el Consejo de Estado chino.
Sin embargo, ese posicionamiento no fue expuesto públicamente tras la reunión. Ninguno de los dos dirigentes hizo referencia expresa a este respaldo en sus comparecencias, lo que introduce un contraste entre el contenido difundido por el régimen chino y la comunicación oficial del Ejecutivo español.
En el ámbito europeo, la posición formal es conocida: ningún Estado miembro reconoce diplomáticamente a Taiwán, aunque sí mantiene relaciones comerciales y económicas con la isla. Aun así, el respaldo explícito al principio de “una sola China” en esos términos refuerza la narrativa de Pekín en un momento de creciente presión sobre el territorio.
El equilibrio geopolítico en torno a Taiwán continúa marcado por la ambigüedad de Estados Unidos, que no reconoce oficialmente a la isla pero sostiene su autonomía de facto. Washington considera estratégica la región por su peso en el comercio marítimo global y por el contraste entre sistemas políticos: el modelo autoritario chino frente a la democracia taiwanesa.
En los últimos años, China ha intensificado su presión sobre la isla mediante incursiones militares y maniobras en su entorno aéreo y marítimo. Desde Taipéi denuncian de forma reiterada una amenaza directa a su soberanía, aunque con margen limitado para alterar el escenario internacional.
En paralelo, se ha producido un movimiento significativo en el tablero político: la líder de la oposición taiwanesa viajó recientemente a Pekín y mantuvo un encuentro con Xi Jinping en el Gran Palacio del Pueblo. Durante la visita defendió el diálogo para evitar una escalada y apeló a “unir fuerzas” con el objetivo de impulsar la “revitalización de la civilización china”.
Por su parte, el presidente chino reiteró su línea roja: la independencia de Taiwán es inaceptable. No obstante, introdujo un mensaje orientado a la aproximación social, al apostar por “promover la conexión de los corazones” entre ambos lados del estrecho sobre la base de una identidad compartida.
El respaldo trasladado por Sánchez, aunque no explicitado ante la opinión pública, se produce en este contexto de presión creciente y refuerza la posición diplomática de Pekín en uno de los principales focos de tensión internacional.