Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) indican que en 2025 residían y trabajaban en Madrid 3.471.462 personas ocupadas. Sin embargo, el número de personas que desempeñan su actividad laboral en la provincia es mayor si se incorporan aquellos trabajadores que tienen su empleo en Madrid pero mantienen su residencia en otra provincia, según publica El Confidencial.
En 2025 esta cifra ascendía a 246.632 personas. Según los microdatos de la EPA, el 16,5% del empleo creado en la provincia desde 2019 corresponde a trabajadores que viven fuera de Madrid, lo que evidencia la creciente interdependencia laboral entre la capital y su entorno territorial.
El fenómeno se ha intensificado en los últimos diez años. En 2015 el número de ocupados que trabajaban en Madrid y residían en otra provincia era de 134.539, prácticamente la mitad de los registrados en la actualidad. Esta evolución implica un incremento significativo de desplazamientos diarios hacia la capital, con impacto directo en la demanda de infraestructuras viarias y de transporte público.
Diversos análisis apuntan a que la expansión del teletrabajo tras la pandemia ha contribuido a facilitar este patrón de movilidad laboral. En 2024, el 15,4% de los ocupados en España teletrabajó al menos algún día, frente al 8,3% registrado en 2019. En el caso de Madrid, el crecimiento ha sido más intenso. Se estima que el 26,6% de los trabajadores residentes en la región teletrabajaron parcialmente en 2024.
La influencia económica de Madrid se extiende especialmente sobre provincias limítrofes. Toledo y Guadalajara concentran prácticamente la mitad de los trabajadores que residen fuera de Madrid pero desarrollan su actividad en la capital. En 2025, 77.343 residentes en Toledo y 43.513 en Guadalajara trabajaban en la provincia madrileña. Estas cifras equivalen al 23,6% y al 31,9% de los ocupados de dichas provincias, respectivamente.
Los datos reflejan así la ampliación efectiva del área metropolitana funcional de Madrid, que se extiende más allá de sus límites administrativos debido al crecimiento del empleo, a las dificultades para absorber toda la demanda residencial en el interior de la región, y al elevado precio de la vivienda en la CAM.
Además, la movilidad laboral también se observa en territorios algo más alejados. El 12,1% de los ocupados residentes en Segovia trabaja en Madrid, mientras que en Cuenca esta proporción alcanza el 4%.