Un documento interno de Adif ha revelado que, en la semana en la que se produjo el trágico accidente de Adamuz (Córdoba), el gestor ferroviario había advertido de más de quinientas anomalías en distintos puntos de la red por el deterioro de las vías y de otros elementos clave de la infraestructura.
El informe, de 35 páginas, funciona como un parte técnico que la empresa pública remite cada lunes a los maquinistas para informarles de las limitaciones de velocidad y de los tramos afectados por problemas de seguridad. El texto fechado el 12 de enero seguía plenamente vigente cuando, a las 19.45 horas del domingo 18, se produjo el descarrilamiento del tren Iryo y el posterior choque con un convoy Alvia.
En ese listado semanal se detallan defectos en carriles, aparatos de vía, estructuras metálicas y túneles, además de casos de roturas y deterioros que obligaban a reducir la velocidad en numerosos puntos del trazado. La mayoría de las más de quinientas incidencias se atribuyen directamente a deficiencias de conservación, aunque también figuran avisos relacionados con obras y trabajos en curso.
Aunque la línea concreta donde ocurrió el siniestro no aparecía entre las afectadas por esas limitaciones, el Ministerio de Transportes reconoció días después que se habían localizado marcas sospechosas en las ruedas de al menos dos trenes de Renfe que habían pasado previamente por el mismo lugar. Esas muescas, compatibles con una rotura de vía, también fueron detectadas en varios vagones del tren accidentado que no llegaron a descarrilar.
Pese a ello, desde el departamento que dirige Óscar Puente se ha insistido en que no existe un problema generalizado de abandono ni de falta de inversión. El propio ministro afirmó que no hubo carencias de mantenimiento ni obsolescencia en la infraestructura, aunque admitió que la hipótesis de una fractura en el carril es «difícil de rebatir» como causa del accidente, que dejó 45 fallecidos.
La investigación oficial continúa en una fase inicial. La Guardia Civil ya ha enviado un primer informe al juzgado de Montoro, sin conclusiones definitivas, mientras la Comisión Independiente de Accidentes Ferroviarios analiza los datos técnicos para esclarecer qué provocó la tragedia.
El contenido del parte interno ha vuelto a avivar la preocupación entre los profesionales del sector. Muchas de las incidencias se concentran en líneas de Andalucía, especialmente en el corredor Alcázar de San Juan–Cádiz, donde se ordenaron múltiples reducciones de velocidad durante esos días.
Tras la muerte de dos conductores en los recientes siniestros de Adamuz y Gélida, el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios ha convocado una huelga los días 9, 10 y 11 de febrero. El colectivo reclama al Ministerio de Transportes un refuerzo urgente de la seguridad y una revisión profunda del estado real de las vías, convencido de que los avisos internos contradicen el mensaje oficial de normalidad.