Un grupo de navarros participó a comienzos de abril en la travesía del crucero MV Hondius semanas antes de que trascendiera el brote de hantavirus relacionado con una expedición a la Antártida. Los viajeros partieron desde Ushuaia y completaron durante un mes y medio una ruta polar que incluyó inmersiones en aguas antárticas.
Pese a la alarma generada tras conocerse el brote, ninguno de los integrantes del grupo ha presentado síntomas compatibles con el virus. Sin embargo, denuncian que no han recibido ningún tipo de indicación ni seguimiento sanitario desde su regreso a España. «Nadie se ha puesto en contacto con nosotros«, lamentó uno de los expedicionarios en declaraciones a RNE.
Uno de los participantes navarros, Luis Gorricho, explicó que durante la expedición se aplicaron estrictos protocolos de higiene y prevención a bordo del barco operado por Oceanwide Expeditions. Según detalló, existían controles sobre equipajes y vestimenta, además de procesos constantes de desinfección.
Las medidas incluían incluso la revisión del velcro de las prendas para eliminar cualquier resto de suciedad o materia orgánica. También había sistemas antirroedores instalados en los cabos de amarre del barco para impedir la entrada de ratas a través de las cuerdas.
Ante estos controles, Gorricho considera posible que alguna persona «pudo entrar ya contagiada» en la embarcación. Aun así, insistió en que ninguno de los navarros que participó en la expedición ha desarrollado problemas de salud relacionados con el hantavirus.
Tras conocerse el caso, la consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, ha solicitado al Ministerio de Sanidad que contacte directamente con la naviera para identificar a posibles españoles que hubieran tenido contacto con el grupo considerado de riesgo y controlar posibles cadenas de transmisión.