«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
el documento también alerta de los conflictos con los centros educativos

Un informe de 476 familias alerta del alto porcentaje de traumas y trastornos previos en menores que dicen ser trans

Manifestación a favor de la ley trans.

El aumento de menores que dicen ser trans continúa generando un intenso debate médico, educativo y social. En este contexto, la Asociación AMANDA ha presentado en el III Congreso Internacional DoFemCo los resultados de una encuesta realizada a 476 familias con hijos que han manifestado esta situación durante la infancia o la adolescencia. El estudio, elaborado con datos recogidos entre 2021 y 2025 y con una tasa de respuesta del 72%, analiza el perfil previo de los menores, su evolución en el tiempo y la relación de las familias con el sistema educativo.

Según los datos presentados, una parte significativa de los menores atravesaba situaciones de vulnerabilidad antes de manifestar que se sentían del sexo opuesto. El 77% de las familias señala antecedentes de traumas, entre ellos acoso escolar, situaciones familiares adversas o procesos de duelo. Además, el 67% indica problemas de socialización.

El informe también recoge que el 65% de los menores tenía diagnósticos de neurodivergencia o trastornos psicológicos, principalmente trastorno del espectro autista (TEA), trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o altas capacidades. La asociación considera que estos datos evidencian la necesidad de realizar evaluaciones clínicas integrales que tengan en cuenta el contexto psicológico completo del menor.

Desistimiento y transición médica

El estudio analiza igualmente la evolución de los casos durante el periodo 2021-2025. En ese tiempo, el 30% de las chicas y el 21% de los chicos desistieron y volvieron a identificarse con su sexo.

Por otro lado, el 15% de las chicas y el 35% de los chicos iniciaron transición médica, con tratamientos hormonales y, en algunos casos, intervenciones quirúrgicas. La mayoría de los menores se encuentra en la actualidad en transición social, con cambios de nombre y pronombres en su entorno educativo y social.

La asociación subraya que los datos de desistimiento ponen de relieve la necesidad de prudencia ante los tratamientos médicos y de mantener un seguimiento clínico prolongado antes de adoptar decisiones irreversibles.

Conflictos con los centros educativos

La encuesta también recoge la relación de las familias con los centros educativos. En el 60% de los casos, los centros cambiaron el nombre del alumno sin informar previamente a los progenitores. En el 70% de esos casos, los padres no firmaron ninguna autorización.

Cinco de cada diez familias describen experiencias negativas en la gestión educativa de estas situaciones. Frente a ello, una de cada diez afirma haber tenido experiencias que considera prudentes y positivas.

Para la Asociación AMANDA, estos datos evidencian la necesidad de reforzar la comunicación y la coordinación entre los centros educativos y las familias en un asunto que afecta directamente al desarrollo de los menores.

Algunas familias participantes han informado de casos de arrepentimiento tras intervenciones médicas realizadas a edades tempranas. Según la asociación, en varios de estos casos las personas afectadas han iniciado acciones legales.

En el ámbito internacional, diversos procesos judiciales recientes han reabierto el debate clínico y ético sobre las intervenciones médicas en menores, lo que ha llevado también a revisar algunas recomendaciones profesionales.

La Asociación AMANDA defiende que este contexto refuerza la necesidad de evaluaciones psicológicas rigurosas, consentimiento plenamente informado y enfoques prudentes, individualizados y multidisciplinares.

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