Un militar de la Armada de Estados Unidos destinado en la Base Naval de Rota considera que Marruecos utilizó la entrada de 72.000 inmigrantes ilegales en Ceuta para comprobar la capacidad de respuesta de España. «Marruecos usó la inmigración para evaluar cómo respondería España ante una invasión», afirma el militar, identificado con el nombre ficticio de Marcus para preservar su anonimato.
El Fire Controlman sostiene, en declaraciones recogidas por El Mundo, que la instrumentalización de la inmigración por parte de Rabat no es nueva. «Desde lo sucedido en la isla de Perejil, Marruecos utiliza a sus ciudadanos como moneda de cambio con el Gobierno español en las fronteras de Ceuta y Melilla», asegura.
El militar atribuye parte del problema a la política del Ejecutivo de Pedro Sánchez. «La política de Sánchez de abrir las puertas a todo el mundo y facilitar la regularización masiva de cientos de miles de inmigrantes es, sin duda, un problema político, social y de seguridad», afirma.
A su juicio, la respuesta debería pasar por reforzar las fronteras exteriores de Europa. Y compara la situación española con las medidas adoptadas en Polonia tras el comienzo de la guerra de Ucrania, pese a que entonces no se había registrado ninguna incursión en territorio polaco. «La regularización masiva y la inmigración en los niveles actuales van a generar todavía más conflicto», advierte.
Trump denuncia la «invasión» de España
La entrada masiva en Ceuta también ha provocado la reacción del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que vinculó lo ocurrido con las políticas inmigratorias aplicadas por la Administración de Joe Biden.
«Lo que está pasando con España, con decenas de miles de inmigrantes ilegales invadiéndola, pasó en Estados Unidos durante la Administración del somnoliento Joe Biden, y volverá a pasar si los demócratas vuelven alguna vez al poder», señaló Trump en sus redes sociales.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, calificó los hechos como «un recordatorio desafortunado de las consecuencias de la inmigración masiva y las políticas globalistas de la izquierda radical que han permitido la invasión de Occidente».
Las declaraciones evidencian la creciente dimensión internacional de la situación de Ceuta y abren nuevos interrogantes sobre las relaciones entre Washington, Madrid y Rabat.