La Fiscalía federal alemana ha imputado a dos hombres acusados de participar en un complot vinculado al régimen iraní para preparar atentados contra destacadas figuras judías en Alemania. Los investigadores sostienen que el plan incluía la recopilación de información para facilitar asesinatos e incendios provocados en territorio alemán.
Los sospechosos son un ciudadano danés identificado como Ali S. y un ciudadano afgano, Tawab M. Ambos afrontan cargos relacionados con intento de asesinato, mientras que Ali S. también está acusado de actuar como agente de un servicio de inteligencia extranjero al servicio de Irán.
Según la acusación, Ali S. trabajaba para la Guardia Revolucionaria iraní y mantenía contacto directo con la Fuerza Quds, la unidad de operaciones exteriores del régimen de Teherán. A comienzos de 2025 habría recibido el encargo de obtener información sobre objetivos considerados de alto perfil por las autoridades iraníes.
Entre esos objetivos figuraban el presidente del Consejo Central de Judíos en Alemania, Josef Schuster, y el director de la Sociedad Germano-Israelí, Volker Beck.
La Fiscalía alemana sostiene que las labores de vigilancia tenían como finalidad «facilitar la planificación de asesinatos e incendios provocados en Alemania«. Según los investigadores, Ali S. inspeccionó varios lugares en Berlín y trató de reclutar colaboradores para ejecutar los ataques.
Las pesquisas apuntan a que, a mediados de 2025, Ali S. contactó con Tawab M., quien supuestamente se ofreció a conseguir un arma y apoyar la preparación de uno de los atentados.
Los dos sospechosos fueron detenidos por separado en Dinamarca. Ali S. fue arrestado en junio de 2025 y Tawab M. en noviembre del mismo año. La Fiscalía presentó formalmente la acusación ante el tribunal regional de Hamburgo a comienzos de este mes.
El caso provocó una fuerte reacción diplomática entre Berlín y Teherán. Tras la detención de Ali S., el Gobierno alemán convocó al embajador iraní para exigir explicaciones, mientras el régimen iraní rechazó las acusaciones y las calificó de «infundadas y peligrosas».
La investigación vuelve a situar bajo sospecha las actividades de la Guardia Revolucionaria iraní en Europa y aumenta la preocupación de las autoridades alemanas por posibles operaciones encubiertas dirigidas contra organizaciones judías y objetivos vinculados a Israel dentro del continente.