El Gobierno del Reino Unido anunció este jueves la asignación de 25 millones de libras adicionales para reforzar la seguridad de la comunidad judía, tras un ataque con arma blanca ocurrido el miércoles en Londres que dejó dos personas heridas. La medida se enmarca en un contexto de creciente preocupación institucional por incidentes recientes de carácter antisemita registrados en la capital británica.
La ministra del Interior, Shabana Mahmood, señaló que la inversión permitirá incrementar la protección en sinagogas, centros educativos, lugares de culto y espacios comunitarios vinculados a la población judía. Según indicó en declaraciones a medios nacionales, el objetivo es responder a la percepción de inseguridad expresada por miembros de esta comunidad en las últimas semanas.
El ataque tuvo lugar en el barrio de Golders Green, al norte de Londres, una zona con significativa presencia judía. Dos hombres, de 76 y 34 años, resultaron heridos y permanecían hospitalizados en estado estable horas después del incidente. La policía calificó el suceso como acto terrorista y procedió a la detención de un sospechoso de 45 años, ciudadano británico nacido en Somalia, acusado de intento de asesinato.
Las autoridades policiales indicaron que el detenido contaba con antecedentes por violencia grave. Asimismo, la ministra del Interior precisó que el individuo llegó al país durante su infancia en la década de 1990. La investigación continúa en curso para determinar posibles motivaciones adicionales o conexiones con otros episodios recientes.
El primer ministro, Keir Starmer, describió el ataque como «absolutamente indignante», mientras que el gran rabino del Reino Unido, Ephraim Mirvis, consideró insuficientes las condenas públicas y reclamó medidas concretas para garantizar la seguridad de la comunidad.
En paralelo, las fuerzas de seguridad han detenido a cerca de treinta personas en el marco de investigaciones relacionadas con incendios provocados contra instalaciones asociadas a la comunidad judía en Londres. Algunos de estos incidentes han sido reivindicados por un grupo autodenominado Harakat Ashab al-Yamin al-Islamiyya, al que se atribuyen acciones similares en otros países europeos.
El Ejecutivo británico trabaja actualmente en una legislación destinada a reforzar las capacidades legales para actuar contra organizaciones que operen en nombre de intereses extranjeros, en un intento de contener posibles amenazas vinculadas a actores internacionales.