La sede principal de la Comisión Europea en Bruselas dejó sin aire acondicionado el pasado viernes a buena parte de sus trabajadores en plena ola de calor, mientras la refrigeración continuaba funcionando en las plantas superiores, donde se encuentran los despachos de Ursula von der Leyen y de la mayoría de los comisarios europeos, según ha informado POLITICO.
El episodio se produjo en el edificio Berlaymont, centro neurálgico de la burocracia comunitaria y lugar de trabajo de alrededor de 3.000 funcionarios.
Los empleados recibieron al mediodía un mensaje urgente en el que se les comunicaba que, debido a las «condiciones meteorológicas extremas», el sistema de refrigeración quedaría apagado durante el resto de la jornada en las plantas comprendidas entre la primera y la séptima.
Los despachos de la cúpula, a salvo
El edificio tiene 13 plantas. La oficina de Von der Leyen se encuentra en la última, mientras que buena parte de los 26 comisarios trabaja desde la octava planta en adelante. Esas zonas no quedaron afectadas por la suspensión.
La diferencia provocó un fuerte malestar entre los empleados destinados en los niveles inferiores, algunos de los cuales denunciaron ante la prensa un trato impropio de una institución que presume de igualdad y derechos laborales. Uno de ellos llegó a describir la situación como «feudalismo», mientras otro la calificó de «vergüenza».
Incluso en una de las plantas donde el sistema seguía funcionando, un trabajador señaló que la temperatura interior alcanzaba los 25,7 grados.
Antes del fallo, la Comisión había recomendado a sus empleados beber agua, evitar salir durante las horas centrales y comenzar antes la jornada laboral. Los consejos generaron todavía más indignación entre quienes trabajan en otros edificios comunitarios con problemas de climatización.