«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Incluso discutieron la posibilidad de grabar una violación para aumentar la presión sobre la familia

Cuatro días de cautiverio en Suecia: una banda somalí secuestra a una madre y a su hija para extorsionar por una deuda ligada al narcotráfico

Foto del secuestro. Redes Sociales.

Un tribunal del país nórdico ha condenado a siete miembros de la banda somalí «Death Patrol» —un grupo criminal conocido por su extrema violencia— por el secuestro de una joven de 22 años y su hija de apenas dos, utilizadas como moneda de presión para cobrar una deuda vinculada al tráfico de drogas.

El caso, revelado por medios locales como Samnytt, reconstruye un secuestro que comenzó el pasado 17 de abril en Strängnäs, cuando varios miembros de la banda abordaron a la joven mientras colocaba a su hija en la silla del coche. La introdujeron a la fuerza en un vehículo y la trasladaron más de 400 kilómetros, hasta Gotemburgo.

En esa ciudad, los secuestradores entregaron a la mujer 500 coronas (unos 45 euros) para comprar productos de primera necesidad mientras uno de los delincuentes cargaba con la niña por el interior del supermercado, según captaron las cámaras de seguridad. Posteriormente, ambas fueron trasladadas a una cabaña alquilada en Kyrkeby, en la zona de Kungälv, donde permanecieron retenidas casi cuatro días.

Allí, la víctima descubrió el motivo del secuestro: su exnovio —ya en prisión en Finlandia— debía varios millones de coronas a la banda somalí tras perder un envío de drogas destinado a Noruega. La mujer y su hija estaban siendo empleadas como rehenes para obligar al pago. Los secuestradores enviaron a familiares una fotografía en la que la joven aparecía con la boca sellada y la cabeza sujetada por uno de ellos. Incluso discutieron la posibilidad de grabar una violación para aumentar la presión sobre la familia.

La alerta saltó cuando la abuela de la niña, en Strängnäs, encontró el coche de su hija aparcado con la puerta abierta y contactó a la Policía. La investigación permitió enlazar la desaparición con la deuda del exnovio y localizar la cabaña donde las víctimas estaban retenidas. La actuación policial se llevó a cabo durante el fin de semana de Pascua: agentes especiales irrumpieron en el inmueble y arrestaron a varios implicados. Madre e hija fueron halladas físicas y médicamente ilesas, aunque en un profundo estado de shock.

La frialdad de los miembros del grupo quedó reflejada en el juicio. Uno de los secuestradores llegó a describir un supuesto ambiente «distendido», calificando el secuestro de «road trip» en el que, según él, «hicieron tacos, jugaron a las cartas y pasearon». Negó cualquier retención ilegal y aseguró que sólo buscaban recuperar dinero.

El tribunal, sin embargo, fue contundente. Entre los condenados destaca el principal autor identificado, el futbolista profesional Exauce Bokunyungu, de 22 años, que recibió la pena más elevada: seis años y once meses de prisión. También fueron condenados Ali Ise y Benjamin Patay, ambos de 22 años, a cinco años y cinco meses. Diu Ngong, de 20, quien alquiló la cabaña, fue condenado a dos años y ocho meses por cooperación.

Además, otros tres individuos —Aghyad Saad, Ahmad Sarjin y Abrham Woldeghebriel, de entre 21 y 25 años— fueron sentenciados por otro secuestro relacionado con la misma investigación, con penas de entre tres años y once meses y cuatro años y cinco meses.

+ en
Fondo newsletter