El activista árabe Loay Alshareef, conocido por su labor en favor del diálogo entre el mundo árabe e Israel, alertó en Bruselas de que Europa «está manejando mal el problema del islamismo radical» y denunció la expansión de organizaciones extremistas amparadas por la corrección política y la ideología woke.
Según informó el medio Brussels Signal, Alshareef participó en un encuentro organizado por el European Jewish Congress, donde advirtió que «bajo la excusa del multiculturalismo y la tolerancia, Europa ha permitido el crecimiento de grupos radicales como los Hermanos Musulmanes«, prohibidos en países árabes como Arabia Saudí, Jordania o los Emiratos Árabes Unidos.
«Veo más radicales en Europa que en el mundo árabe», señaló el activista egipcio, que recordó haber presenciado banderas extremistas en mezquitas de Canadá —»algo impensable en los Emiratos»— y acusó a ciertos gobiernos europeos de «malinterpretar la libertad para tolerar la intolerancia«.
Alshareef, que recientemente intervino también en el Parlamento de los Países Bajos, afirmó que el islam radical «se aprovecha de las libertades liberales occidentales«, mientras las autoridades europeas mantienen una actitud complaciente. A su juicio, las políticas de inmigración descontrolada y la falta de supervisión educativa y religiosa han permitido «una penetración ideológica que amenaza la cohesión social y alimenta el antisemitismo«.
El activista criticó además a los partidos europeos que «buscan el voto musulmán radical en lugar de defender la seguridad de sus ciudadanos», y consideró «insensata» la decisión de varios gobiernos de reconocer el Estado palestino tras los ataques terroristas del 7 de octubre de 2023. «Eso fue premiar a Hamás después de un acto de barbarie», sentenció.
Alshareef instó a los líderes de la Unión Europea a reforzar los controles migratorios, revisar los contenidos educativos y combatir la radicalización en las mezquitas. También pidió un mayor control de las redes sociales, que —según dijo— «han servido de plataforma para el reclutamiento y la difusión del odio religioso».
«La demografía de Europa está cambiando para peor», advirtió. «Hay más radicales que nunca, y muchos políticos prefieren mirar hacia otro lado». El activista egipcio reivindicó la necesidad de «revisar honestamente la historia y reconocer los errores propios», al tiempo que destacó el ejemplo de los países del Golfo que han «tomado medidas firmes contra el extremismo y en favor de la paz«.
También elogió los Acuerdos de Abraham como modelo de reconciliación y subrayó que Europa «debe aprender del mundo árabe moderado» en su lucha contra el fanatismo religioso. Alshareef concluyó advirtiendo de una «alianza ideológica entre islamistas radicales y la izquierda woke europea«, que —según dijo— «ha debilitado la identidad de Europa y socavado la defensa de Israel y de las democracias occidentales».