«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El caso Salis provocó en su momento fricciones diplomáticas entre Roma y Budapest

El Gobierno húngaro denuncia que Bruselas legitima «el terrorismo de extrema izquierda» al blindar a la eurodiputada italiana Ilaria Salis, miembro de Antifa

Viktor Orbán. Europa Press

El Gobierno de Hungría ha acusado este martes al Parlamento Europeo de legitimar el terrorismo de extrema izquierda después de que la Comisión de Asuntos Jurídicos (JURI) rechazara la petición de Budapest de levantar la inmunidad parlamentaria a la italiana Ilaria Salis, eurodiputada elegida en 2024 y acusada en ese país de haber participado en agresiones violentas junto a militantes de Antifa.

«Es incomprensible e indignante que el Parlamento Europeo legitime el terrorismo de extrema izquierda», denunció en X el portavoz internacional del Gobierno, Zoltán Kovács, tras la ajustada votación en la que 13 eurodiputados votaron en contra de la retirada de la inmunidad y 12 a favor.

Salis, que estuvo casi un año en prisión preventiva en Hungría y llegó a comparecer ante un tribunal encadenada de pies y manos, fue detenida en 2023 acusada de agredir a tres personas en una marcha en Budapest. El Ejecutivo de Orbán sostiene que ella y sus compañeros viajaron a Hungría con el objetivo de «golpear aleatoriamente a personas en la calle por pura convicción política», lo que califican abiertamente como un acto de terrorismo.

La decisión de Bruselas vuelve a tensar la relación entre las instituciones comunitarias y Hungría, donde Orbán ya ha anunciado que promoverá que el movimiento Antifa sea declarado organización terrorista, tal y como hizo el expresidente estadounidense Donald Trump.

El caso Salis provocó en su momento fricciones diplomáticas entre Roma y Budapest, después de que Italia denunciara las condiciones de su detención en un centro de máxima seguridad. Pese a ello, para el Gobierno húngaro la realidad es clara: la Eurocámara se ha convertido en un parapeto político de la extrema izquierda violenta.

Orbán aprovechó también para denunciar la «vergüenza» de que la JURI haya blindado igualmente al opositor globalista Péter Magyar, líder del principal partido rival al Fidesz, sobre quien pesaban tres denuncias, incluida una por haber arrojado al Danubio el teléfono de un hombre que lo grababa en una discoteca. «Hoy se demostró que el líder de la oposición es un hombre de Bruselas», afirmó el primer ministro.

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