Las conspiraciones son como todo, pura conspiranoia ridícula y peligrosa hasta que la izquierda las defiende y nos cuenta por qué son buenas.
Hasta la fecha, la teoría de la Gran Sustitución —el hecho, difícil de negar a simple vista, de que la oleada de inmigrantes del Tercer Mundo está sustituyendo a la población nativa en Occidente— era una patochada de la «extrema derecha» y un discurso de odio digno de censura. Ahora, para gente como Jean-Luc Mélenchon, líder del segundo gran partido de Francia, La Francia Insumisa, de extrema izquierda, ese reemplazo es algo bueno que hay que fomentar.
En dos discursos pronunciados en Toulouse, Mélenchon exigió abiertamente que los franceses «de toda la vida» sean reemplazados por una generación «criolla» de razas y culturas mestizas, evocando explícitamente el Gran Reemplazo que hasta ahora era una «fake news».
«En nuestro país, una de cada cuatro personas tiene un abuelo extranjero. El 40% de la población habla al menos dos idiomas. Estamos destinados a ser una nación criolla, ¡y tanto mejor! Que la generación joven sea el gran sustituto de la generación anterior», afirmó Mélenchon.
Además, afirmó que los nuevos inmigrantes deben «curar a Francia de las heridas del racismo». También hizo declaraciones incendiarias, llamando a los «portadores de la antorcha» a generar cambios.
En otro discurso pronunciado la semana pasada, reiteró: «Sí, señor Zemmour, hay un gran relevo, el de una generación que viene después de la otra y que nunca se parecerá a la anterior». Subrayó «la importancia de esta criollización que crea algo nuevo». Mélenchon también defendió el asentamiento de extranjeros en el campo francés.