Los Verdes alemanes han registrado una iniciativa en el Bundestag para poner fin a los controles en las fronteras interiores de Alemania y detener las devoluciones de solicitantes de asilo, una medida que vuelve a situar al partido ecologista en la defensa de una política migratoria de puertas abiertas.
La moción, titulada «Poner fin a la arbitrariedad y restaurar el Estado de derecho: detener las devoluciones ilegales y acabar con los controles fronterizos interiores», será debatida este miércoles en la Cámara Baja alemana y posteriormente remitida a la comisión de Interior.
El texto exige el fin de los controles estacionarios en las fronteras interiores y de las devoluciones de solicitantes de asilo, al considerar que estas prácticas son contrarias a la legalidad. La iniciativa apunta directamente contra la política del ministro federal del Interior, Alexander Dobrindt, de la CSU.
Dobrindt defendió este domingo en la televisión pública ARD la continuidad de los controles. «Actualmente se trata de mantener estos controles fronterizos», afirmó. Además, aseguró que gracias a esta política se han podido ejecutar 8.000 órdenes de detención en la frontera.
La propuesta de los Verdes no tiene perspectivas de prosperar, ya que CDU/CSU y SPD cuentan con mayoría parlamentaria y el acuerdo de coalición recoge expresamente la continuidad de los controles fronterizos. Además, previsiblemente Alternativa para Alemania también rechazará la iniciativa.
El actual sistema de controles está notificado ante la Unión Europea hasta el 15 de septiembre de 2026, aunque cualquier prórroga deberá ser justificada de nuevo ante Bruselas.
El movimiento ecologista, sin embargo, introduce tensión dentro de la coalición. Para el SPD, la iniciativa resulta incómoda, ya que los socialdemócratas aceptaron en el pacto de Gobierno la posibilidad de realizar devoluciones en frontera incluso en casos de solicitudes de asilo. El acuerdo también establece que los controles deben mantenerse hasta que funcione la protección de las fronteras exteriores y se cumplan las normas europeas de Dublín y del sistema común de asilo.
Para la Unión, esa cláusula fue uno de los pocos logros claros en las negociaciones con el SPD. Una rectificación socialdemócrata en este punto sería difícilmente asumible para el bloque conservador, especialmente en un momento en el que crece el malestar interno por las concesiones hechas a sus socios.
El portavoz de Interior del SPD, Sebastian Fiedler, ya ha dejado entrever que su partido no quiere que los controles fronterizos se conviertan en una situación permanente. Aunque admite que pueden ser útiles en determinados contextos, sostiene que no deben convertirse en un «estado duradero».
La iniciativa llega además en un momento delicado para el canciller Friedrich Merz, que acaba de reclamar públicamente más disposición al compromiso por parte del SPD, mientras sectores de la Unión denuncian que el partido conservador cede demasiado dentro de la coalición.