El agente de policía sueco de origen migrante Kristian Youssef ha sido condenado a apenas cinco años de prisión por el tribunal de distrito de Södertörn por abusar sexualmente de niños a través de Snapchat, tras ser declarado culpable de 48 delitos sexuales distintos. Un escándalo que pone en evidencia las fallas del sistema policial y judicial en Suecia, donde un depredador con placa ha podido operar impunemente durante años.
La mayoría de los crímenes consistieron en exigencias coercitivas -–a menudo mediante amenazas extremas–- para que los niños le enviaran fotos y vídeos desnudos realizando actos sexuales. A cambio, este policía enviaba vídeos y fotos sexuales de sí mismo a sus víctimas inocentes.
«Pensé que me mataría si no lo hacía», declaró uno de los niños a la policía, revelando el terror que sentía al negarse a enviar más imágenes desnudas al agente.
Youssef, que trabajaba como policía en la región de Estocolmo desde 2019, ha perdido su empleo tras confirmarse que abusó sexualmente de múltiples niños. Fue hallado culpable de 12 casos de abuso sexual infantil, seis de conducta sexual indebida con menores, 10 de explotación infantil y 18 de delitos relacionados con pornografía infantil, según informa Expressen.
Todas las 10 víctimas son niños varones, la mayoría de apenas 12 años, a los que Youssef localizaba a través de Snapchat, según el medio sueco SVT. Varios de los chicos informaron a los investigadores que le habían dicho su edad real, dejando claro que eran menores de edad.
El condenado utilizaba la coacción para conseguir lo que quería, incluyendo amenazas con imágenes de armas que poseía. Bajo esta intimidación, les obligaba a enviarle fotos desnudas mientras realizaban actos que, según la ley sueca, se clasifican como violación y agresión sexual, tal como dictaminó el tribunal.
Youssef operaba con hasta cinco cuentas de Snapchat, incluyendo una en su teléfono emitido por la policía, y engañaba a algunos niños prometiéndoles dinero por las fotos desnudas, algo que nunca cumplió. Además, guardaba vídeos y fotos de los chicos en la nube.
El caso salió a la luz gracias al padre de una de las víctimas de 12 años, quien descubrió que su hijo recibía fotos sexuales de un usuario desconocido en Snapchat. El padre documentó las conversaciones y las entregó a la policía.
Las autoridades suecas rastrearon a Youssef mediante su dirección IP, número de teléfono y correo electrónico. Allanan su casa, confiscaron sus dispositivos electrónicos y usaron los datos para identificar a otras víctimas.
Durante el juicio, Youssef se declaró no culpable y culpó a los niños de los intercambios de fotos desnudas. Una actitud repugnante que no le salvó de la condena. Sin embargo, en un giro, Youssef recibió una reducción de seis meses en su sentencia por haber estado en custodia prolongada y por haber sido despedido de su trabajo. «Debido a estos factores, la pena debe reducirse en un total de seis meses», afirmó el juez, quedando así en sólo 4 años y medio.