Austria dará un nuevo paso en el endurecimiento de su política migratoria con la firma de un acuerdo con Uzbekistán para facilitar la deportación de inmigrantes sin derecho a permanecer en el país, incluidos ciudadanos afganos.
El pacto será suscrito el próximo 7 de mayo durante una visita oficial de los ministros de Interior y Exteriores austríacos al país centroasiático. Según el Gobierno de Viena, el acuerdo permitirá utilizar Uzbekistán como vía de tránsito para ejecutar retornos hacia los países de origen.
El portavoz del Ministerio del Interior, Markus Haindl, ha definido el acuerdo como «importante para el tránsito de personas sujetas a deportación a su país de origen, especialmente Afganistán».
La medida se enmarca en una estrategia más amplia impulsada por varios Estados europeos que buscan soluciones fuera del territorio comunitario ante la dificultad de ejecutar expulsiones. Países como Dinamarca, Grecia, Alemania y Países Bajos ya trabajan junto a Austria en fórmulas de coordinación para los llamados centros o plataformas de retorno.
Mientras Bruselas continúa negociando un marco común, algunos gobiernos han decidido avanzar por su cuenta ante la presión migratoria y el bajo nivel de cumplimiento de las órdenes de expulsión.
Austria ya ha deportado desde el año pasado a varios ciudadanos afganos, marcando un giro respecto a la política seguida tras el regreso de los talibanes al poder en 2021. Viena también ha retomado retornos de ciudadanos sirios después de la caída del régimen de Bashar al-Assad en 2024.