La inseguridad en el transporte ferroviario alemán ha vuelto a quedar en evidencia tras un suceso que ha indignado a la opinión pública. Un solicitante de asilo de origen sirio, de 23 años, ha sido acusado de intentar violar a una adolescente de 15 años en un tren de alta velocidad que se dirigía a Dortmund. Sin embargo, y a pesar de la gravedad de los hechos, la justicia alemana ha decidido devolver al sospechoso a la calle a las pocas horas.
El ataque se produjo de madrugada del pasado 22 de abril, cuando el sospechoso —identificado como Bashar A.— abordó a la menor e intentó consumar la agresión en los aseos del vagón. Tras una desesperada resistencia, la joven logró zafarse, pero el individuo la persiguió por los pasillos para continuar el ataque. La intervención de varios pasajeros, que escucharon los gritos de la víctima, fue clave para reducir al agresor hasta la llegada de la Policía Federal en la estación de Dortmund.
Bashar A. no es un desconocido para las autoridades. Su historial en Alemania incluye anteriores delitos sexuales, robos agravados y violaciones de la ley de armas. Pese a este perfil de alta peligrosidad, el juez de guardia decretó su libertad inmediata al considerar que no existen «requisitos especiales» para la prisión preventiva, una decisión que ha desatado duras críticas por parte de sectores que denuncian la creciente impunidad ante la criminalidad importada.
Desde la formación patriótica AfD, han señalado que este caso es un síntoma más de un sistema fallido. Las estadísticas no dejan lugar a dudas: los extranjeros cometen ya el 59% de los delitos de violencia sexual en los trenes y estaciones de Alemania, un entorno donde se registran una media de 90 incidentes violentos cada día.