El colectivo de extrema izquierda Sleeping Giants France ha puesto en marcha una operación de gran envergadura cuyo único objetivo es claro: asfixiar financieramente al medio digital Frontières, uno de los pocos sitios franceses que informa sin autocensura sobre las consecuencias reales de la inmigración masiva; explosión de la delincuencia en ciertos barrios, saturación de los servicios públicos, guetos paralelos, pérdida de soberanía cultural y todo aquello que los grandes medios prefieren edulcorar o directamente ocultar.
La táctica aplicada ha consistido en detectar anuncios de marcas en la web de Frontières, publicar capturas de pantalla señalando a la empresa, inundar sus cuentas de menciones y mensajes de presión, y celebrar ruidosamente cada retirada publicitaria para provocar un efecto dominó. Es una forma de censura extrajudicial, ejecutada por activistas privados pero con la complicidad de las direcciones de comunicación de las grandes empresas.
El propio equipo de Frontières explica a LA GACETA cómo desde septiembre son expuestos a juicios de este tipo casi cada semana por asociaciones, ONG y redes de izquierda. Hasta la fecha han ganado tres procesos judiciales importantes. Al ver que no consiguen silenciarlos por la vía legal, han pasado al plan B: la asfixia económica.
No es la primera vez que Sleeping Giants emplea este método. En 2019 lograron que decenas de anunciantes retiraran su publicidad de la emisión de Christine Kelly en CNews únicamente porque invitaba regularmente a Éric Zemmour. La técnica se ha perfeccionado y ahora se aplica con una coordinación casi militar.
Y el peligro ya no es solo francés, Sleeping Giants ha desembarcado también en España. El propio Ayuntamiento de Barcelona dedicó en su día una página oficial a promocionar y explicar el funcionamiento del colectivo, presentándolo como «una manera sencilla de hacer que el discurso de odio en internet sea menos rentable». Hoy esa misma maquinaria que ataca a Frontières en Francia puede activarse mañana contra cualquier medio independiente español que se atreva a hablar sin filtros de inmigración, delincuencia o identidad.
Esta vez, sin embargo, algo ha roto el guion habitual en Francia. La reacción ha sido inmediata y transversal: Marion Maréchal, Éric Ciotti, Sarah Knafo, Jérôme Buisson, Anne Sicard y decenas de diputados y cargos del Agrupación Nacional y de la derecha soberanista han denunciado públicamente estos «métodos mafiosos» y esta «deriva totalitaria». Medios de referencia como Le Journal du Dimanche, Le Figaro y Valeurs Actuelles dedicaron amplios artículos y editoriales a la polémica.
Frontières ha anunciado que no sólo resistirá, sino que iniciará las acciones judiciales necesarias para que este tipo de métodos «no puedan reproducirse impunemente contra otros medios en el futuro».