El Departamento de Estado de Estados Unidos ha elevado su advertencia de viaje para Bélgica y ha pedido a los ciudadanos estadounidenses que extremen la precaución al visitar el país. La alerta, emitida el pasado 23 de julio, sitúa a Bélgica en el nivel 2, bajo la recomendación de «ejercer mayor cautela».
En el sistema de avisos de Washington, el nivel 2 implica que los viajeros deben mantenerse vigilantes ante riesgos de seguridad, mientras que los niveles 3 y 4 recomiendan reconsiderar el viaje o evitarlo por completo. La advertencia menciona tres grandes factores de riesgo: delincuencia, terrorismo y disturbios públicos.
Robos y delincuencia callejera
Una parte importante del aviso estadounidense se centra en la delincuencia cotidiana. El Departamento de Estado recomienda a los viajeros estar atentos a su entorno y advierte de que los delitos menores son frecuentes, especialmente en zonas turísticas. Según la alerta, la mayoría de los delitos contra extranjeros son delitos de oportunidad, como tirones de bolsos y carterismo.
Washington aconseja extremar la vigilancia en lugares concurridos, bancos, cajeros automáticos y puntos de interés turístico. La advertencia golpea directamente la imagen de Bélgica como país seguro y ordenado, especialmente al tratarse de un Estado que acoge algunas de las principales instituciones de la Unión Europea y de la OTAN.
Riesgo terrorista persistente
El aviso también recuerda que Bélgica sigue expuesta a la amenaza terrorista. El país ha sufrido varios ataques mortales durante los últimos años. El caso más grave fue el de marzo de 2016, cuando los atentados contra el aeropuerto de Bruselas y la estación de metro de Maelbeek dejaron 32 muertos.
En los años posteriores, otras tres víctimas fallecieron como consecuencia de las heridas y traumas sufridos en aquellos atentados.
Más recientemente, en octubre de 2023, un ataque terrorista en Bruselas acabó con la vida de dos viajeros suecos. Estos episodios mantienen viva la preocupación sobre la capacidad de Bélgica para contener la amenaza extremista en su territorio.
Disturbios y violencia en las calles
La advertencia estadounidense también señala el riesgo de disturbios civiles tras una serie de protestas recientes en Bélgica. En junio, las manifestaciones contra reformas previstas en el sistema educativo francófono derivaron en enfrentamientos entre manifestantes y policías en Bruselas.
Durante los disturbios fueron incendiados patinetes eléctricos, se vandalizaron señales de tráfico y mobiliario urbano, y la Policía recurrió a gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. Por ello, el Departamento de Estado recomienda a sus ciudadanos evitar manifestaciones y multitudes, seguir los medios locales, estar preparados para modificar sus planes de viaje y mantenerse alerta en todo momento.
Bélgica defiende su seguridad
Las autoridades belgas han respondido defendiendo las medidas de seguridad del país. Florinda Baleci, portavoz del Ministerio de Exteriores de Bélgica, aseguró que los servicios de seguridad cooperan para garantizar el mayor nivel de protección posible a todas las personas presentes en territorio belga, tanto residentes como visitantes.
Sin embargo, la decisión de Washington supone un toque de atención para un país que lleva años acumulando problemas de seguridad, desde el terrorismo islamista hasta la delincuencia urbana y los disturbios callejeros.