La ciudad de Berna se ha visto envuelta en una nueva polémica por el acceso de personas trans a espacios reservados para mujeres después de que la Policía retirara a una persona trans de la zona nudista femenina del Marzilibad, uno de los baños públicos más conocidos de la capital suiza.
El incidente ocurrió en el área llamada «Paradiesli», una zona separada del recinto junto al río Aare, reservada exclusivamente para mujeres y donde se permite tomar el sol sin ropa.
Varias usuarias se quejaron de la presencia de una persona trans de 27 años, registrada oficialmente como mujer, pero descrita por medios suizos como alguien con rasgos físicos masculinos visibles como llevar barba. El personal del recinto le pidió que abandonara la zona. Al negarse, se llamó a seguridad y posteriormente a la Policía cantonal.
Intervención policial y forcejeo
Según la versión policial, la persona afectada rechazó abandonar el área femenina pese a los requerimientos del personal del baño. Durante la intervención, varios bañistas se solidarizaron con ella e intentaron dificultar la actuación de los agentes. La Policía afirma que se produjo un forcejeo y que una agente resultó herida leve.
La persona trans fue esposada, trasladada a una comisaría para su identificación y puesta en libertad posteriormente. Fuentes cercanas a la afectada denunciaron un uso desproporcionado de la fuerza y afirmaron que pasó la noche en un hospital tras la intervención. La Policía cantonal ha abierto una investigación sobre lo ocurrido.
Berna pide disculpas
La reacción del Ayuntamiento llegó al día siguiente. La Dirección de Educación, Asuntos Sociales y Deporte de Berna expresó sus disculpas y afirmó que la decisión de llamar a la Policía y expulsar a la persona afectada fue «incorrecta en retrospectiva».
El Gobierno local recordó que las normas internas del Marzilibad permiten el acceso al área nudista femenina a todas las personas que se identifican como mujeres y viven como tales. Además, en caso de duda, la ciudad toma como referencia el sexo registrado en el documento oficial de identidad. Como la persona afectada figura oficialmente como mujer, cumplía los criterios de acceso establecidos por el Ayuntamiento.
El choque con las usuarias
La disculpa municipal, lejos de cerrar el debate, lo ha intensificado. El caso plantea una tensión evidente entre dos principios que las administraciones europeas intentan conciliar sin resolver del todo: por un lado, la autodeterminación de género; por otro, la intimidad, seguridad y confianza de las mujeres en espacios separados por sexo, especialmente cuando hay desnudez.
Para muchas usuarias, una zona femenina nudista existe precisamente para ofrecer un espacio de privacidad frente a la presencia masculina. Para las autoridades de Berna, en cambio, el criterio decisivo no es la percepción de las bañistas, sino la identidad legal y social de la persona que solicita el acceso.
«¿Qué debe hacer la Policía?»
La actuación policial también ha generado malestar dentro de los cuerpos de seguridad. Un responsable citado por medios suizos criticó que el Ayuntamiento pareciera trasladar la responsabilidad a los agentes, pese a que éstos acudieron porque el personal del recinto solicitó ayuda para aplicar las normas internas.
«¿Qué debe hacer la Policía si la llaman porque varias mujeres se sienten acosadas? ¿No hacer nada?», se preguntó esa fuente.
El Ayuntamiento ha anunciado que elaborará una guía pública para explicar mejor las reglas de acceso y que reforzará la formación del personal en la gestión de espacios diferenciados por sexo y género.