«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
tras la predisposición de Washington y Moscú a restablecer relaciones

La guerra entre Rusia y Ucrania cumple tres años con la incertidumbre de un acuerdo de paz

Soldado del Ejército ucraniano en Zaporiyia. Europa Press

La guerra entre Rusia y Ucrania está en un callejón sin salida militar tres años después. Ambos ejércitos son incapaces de realizar grandes avances en este momento del conflicto, pero el final político parece más cerca que nunca tras la aparente predisposición de Washington y Moscú a restablecer relaciones, mientras crece el temor de que sea a expensas de Kiev.

Rusia logró sus primeros triunfos militares en varios meses coincidiendo con la reelección en marzo de Vladimir Putin para un quinto mandato, a medida que las tropas ucranianas se iban quedando sin municiones y los aliados de Kiev tampoco se decidían a permitir el uso de su armamento de largo alcance sobre territorio ruso.

Si bien las tropas de Moscú han avanzado muy lentamente en la región de Donbás y el frente sur, atrás quedan los importantes logros durante el inicio del conflicto, quedándose a las puertas de Kiev y de Járkov, la segunda ciudad del país. Actualmente, Rusia controla casi todo el este del país, parte de las provincias de Zaporiyia y Jersón, en el sur de Ucrania, así como la península de Crimea, la cual se anexionó en 2014.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha establecido la recuperación de estos territorios como una de las líneas rojas de la negociación. Sin embargo, se trata de una pretensión que las nuevas autoridades de la Administración Trump han valorado como poco realista. Asimismo, es poco probable que las pequeñas áreas tomadas tras la invasión ucraniana de la provincia de Kursk sean moneda de cambio suficiente.

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