«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Tres psiquiatras confirmaron que no padecía ninguna enfermedad mental

La inmigrante ilegal argelina que asesinó a la joven Lola Daviet en Francia es condenada a cadena perpetua no revisable

Lola Daviet. Redes sociales

La inmigrante ilegal argelina llamada Dahbia Benkired ha sido condenada a cadena perpetua sin posibilidad de reducción de pena por el asesinato de la niña Lola, de 12 años, cometido en París en octubre de 2022. Se trata de la sanción más severa contemplada por el Código Penal francés y, además, la primera vez que una mujer recibe este tipo de condena en la historia judicial del país. El veredicto fue dictado el viernes 24 de octubre por el Tribunal de lo Penal de París, tras una semana de juicio marcada por la dureza de los testimonios y los detalles del crimen.

El fiscal general, durante sus alegatos finales, pidió la máxima pena al considerar que Benkired representa un «riesgo extremo para la sociedad» y que su comportamiento revela una «crueldad sin precedentes». Recordó que «la función de la condena es proteger a los ciudadanos, evitar nuevos delitos y restablecer el equilibrio social», subrayando que la brutalidad de los hechos y el sufrimiento causado tanto a la víctima como a su familia exigían una respuesta ejemplar.

Según el relato judicial, el 14 de octubre de 2022 la acusada atrajo a la pequeña Lola hasta su vivienda en un bloque del distrito 19 de la capital francesa. Allí la sometió a una serie de torturas y agresiones sexuales antes de acabar con su vida asfixiándola con cinta adhesiva. Posteriormente, introdujo el cuerpo en un baúl y huyó del lugar, protagonizando una huida errática que terminó con su detención poco después.

Durante el juicio, tres psiquiatras designados por el tribunal coincidieron en que Benkired, hoy de 27 años, no padece enfermedad mental alguna que pudiera eximirla de responsabilidad penal. Sin embargo, destacaron en ella rasgos de personalidad «claramente psicopáticos» y una completa ausencia de empatía o remordimiento. Uno de los expertos advirtió que «el riesgo de reincidencia es máximo» y que no existe tratamiento que pueda modificar su estructura psicológica.

El fiscal fue tajante ante el jurado compuesto por tres magistrados y seis ciudadanos: «No se engañen, ningún medicamento puede cambiar la esencia de la señora Benkired. Si no hay enfermedad, no hay cura». En su intervención final, citó al escritor Albert Camus para describir la falta de límites de la acusada: «Un hombre puede detenerse. Dahbia Benkired no se detiene, ya no se detiene».

Antes de que el jurado se retirara a deliberar, la condenada tomó la palabra brevemente. Con voz apagada, dijo: «Pido perdón. Lo que hice es horrible. Eso es todo lo que tengo que decir». Sus palabras, según los asistentes al juicio, no lograron conmover a los presentes. La sentencia fue leída pocas horas después, sellando una condena que marca un precedente judicial en Francia y pone fin a uno de los crímenes más atroces de los últimos años.

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