Las cesáreas se han convertido por primera vez en la forma más habitual de nacimiento en Inglaterra, según los últimos datos oficiales publicados este martes por el sistema sanitario británico. En el ejercicio 2024-2025, el 45,1% de las mujeres dio a luz mediante cesárea, superando al 43,8% de partos vaginales no asistidos.
El resto de los nacimientos, un 11%, correspondió a partos vaginales asistidos, en los que el personal médico recurre a instrumentos como fórceps o ventosas para facilitar la salida del bebé.
El aumento de las cesáreas se ha acelerado en los últimos 15 años y los expertos lo vinculan principalmente a dos factores: la maternidad cada vez más tardía y el incremento sostenido de la obesidad. Ambos elementos complican el parto vaginal y elevan el riesgo de intervenciones médicas.
Los nuevos datos muestran que casi uno de cada cuatro nacimientos, el 23,9%, corresponde a madres mayores de 35 años, frente al 19,9% registrado hace una década. La cesárea es especialmente frecuente entre mujeres de más de 30 años: el 47,2% de los partos en este grupo se realiza por esta vía, frente al 38% entre las madres más jóvenes.
La edad materna avanzada suele asociarse a partos más largos, contracciones menos eficaces y un mayor número de complicaciones, lo que lleva a los médicos a recomendar cesáreas para reducir riesgos. A este escenario se suma el impacto de la obesidad. Los estudios citados por los expertos indican que las mujeres obesas tienen hasta el doble de probabilidades de necesitar una cesárea. La obesidad puede ralentizar el trabajo de parto y aumentar el tamaño del bebé, lo que eleva la probabilidad de complicaciones.
En el Reino Unido, más de una de cada cuatro mujeres mayores de 18 años es obesa. La organización benéfica Tommy’s, especializada en embarazo y bebés, recuerda que un índice de masa corporal alto antes o al inicio del embarazo incrementa la probabilidad de una cesárea, aunque subraya que esta intervención no se indica únicamente por el IMC. La entidad advierte además de que el sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de complicaciones tanto para la madre como para el bebé.
El contexto demográfico agrava la situación. El número total de nacimientos cayó el último año fiscal hasta los 542.235, la cifra más baja en 23 años, según datos del NHS. Son 3.000 bebés menos que el año anterior y 100.000 menos que hace una década. El mínimo histórico sigue siendo el registrado en 2001-2002, con 541.700 nacimientos.
Las cesáreas también se consolidan como opción preferente en los partos posteriores. Las mujeres que ya han dado a luz mediante esta intervención optan con mayor frecuencia por una cesárea programada en embarazos siguientes.
En conjunto, el 20% de los nacimientos en 2024-2025 fueron cesáreas programadas y el 25,1% cesáreas de urgencia. Ambos porcentajes alcanzan máximos históricos. Estas intervenciones tienen un impacto directo en el gasto sanitario. El coste medio de un parto para el NHS en 2022-2023 fue de 5.417 libras, una cifra que aumenta en el caso de mujeres de mayor edad. Una cesárea programada cuesta alrededor de 4.000 libras, unas 800 más que un parto natural, mientras que una cesárea de urgencia, que afectó a uno de cada cuatro nacimientos el año pasado, puede alcanzar las 6.000 libras, según las tarifas oficiales del NHS.