«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Estas cifras llegan tras otro sondeo reciente de YouGov

La mitad de los alemanes consideran que la inmigración masiva es el «principal problema» del país mientras AfD continúa como primera fuerza

Inmigrantes en imagen de archivo. Redes Sociales.

La fractura entre la opinión pública alemana y el rumbo político de Berlín sigue ampliándose. Según una nueva encuesta del instituto Insa, el 50% de los alemanes considera que la inmigración es el principal problema de Alemania, por delante de la guerra, la crisis económica o la inestabilidad internacional. Sólo un 38% rechaza esa afirmación.

El dato confirma un cambio profundo en el clima social: la inmigración masiva ya no es una cuestión secundaria, sino el eje central de la preocupación ciudadana, incluso entre votantes de partidos que siguen respaldando políticas de fronteras abiertas.

El consenso es especialmente rotundo entre los votantes de Alternative für Deutschland (AfD), donde el 83% identifica la inmigración como el mayor problema nacional. Pero el fenómeno va mucho más allá: el 58% de los votantes del partido de izquierda BSW y el 50% de los electores de la CDU también sitúan la inmigración en el primer lugar de sus preocupaciones.

En contraste, el rechazo es mayor entre los partidos del bloque progresista. Sólo el 23% de los votantes de Los Verdes, el 24% de Die Linke y el 36% del SPD consideran que la inmigración es el principal problema del país. Aun así, incluso en la izquierda, una proporción significativa de votantes reconoce el impacto negativo del actual modelo migratorio, pese a seguir apoyando a formaciones que lo sostienen.

Estas cifras llegan tras otro sondeo reciente de YouGov que reveló que la mayoría de los alemanes apoya una moratoria migratoria y deportaciones masivas, y considera que han llegado demasiados inmigrantes legales. Todo ello mientras el Gobierno federal admitió en 2025 a cerca de 400.000 inmigrantes extracomunitarios, profundizando la desconexión entre gobernantes y gobernados.

La inmigración no es la única alarma. El sondeo de Insa muestra que el 65% de los alemanes cree que la economía nacional está en claro declive, frente a apenas un 21% que lo niega. La percepción de deterioro económico atraviesa todo el espectro político, incluyendo a la mitad de los votantes del SPD y de Los Verdes, lo que refleja un malestar transversal ante quiebras empresariales, pérdida de competitividad y estancamiento industrial.

A ello se suma una inquietud creciente por las libertades civiles. El 56% de los encuestados considera que la libertad de opinión está amenazada en Alemania, frente a un 33% que no comparte ese temor. La preocupación es especialmente intensa en el este del país (63 %), aunque también mayoritaria en el oeste (54 %).

Mientras los votantes de AfD y BSW alertan abiertamente sobre censura, presión ideológica y criminalización de la disidencia, los simpatizantes de Los Verdes y del FDP tienden a minimizar el problema, consolidando una brecha cultural y política cada vez más profunda.

En intención de voto, la AfD se sitúa en primera posición con el 26%, seguida muy de cerca por la CDU/CSU con el 25%. Los partidos del Gobierno continúan su caída: SPD (14%), Verdes (12%) y Die Linke (10,5%).

Aunque la Unión conserva el mayor «potencial» teórico (41%), Insa subraya que la AfD cuenta con el electorado más fiel, con el mayor porcentaje de voto seguro, un dato clave en un escenario de creciente volatilidad.

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