«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La votación está prevista para el 14 de octubre

La plataforma Signal y AfD denuncian el plan de Bruselas para espiar todos los mensajes: «Es el fin del derecho a la privacidad en Europa»

Úrsula Von der Leyen. Europa Press

Europa se acerca peligrosamente al fin del derecho a la privacidad. Así lo advierten la plataforma de mensajería Signal y el partido Alternativa para Alemania (AfD), ante la inminente votación del nuevo reglamento europeo sobre «prevención y lucha contra el abuso sexual infantil», conocido como Chat Control o CSAM Regulation, que permitiría al bloque acceder a todos los mensajes, fotos y vídeos enviados por los ciudadanos —incluso en servicios cifrados—.

La votación, prevista para el 14 de octubre, busca autorizar la inspección automática de todas las comunicaciones privadas en la Unión Europea, alegando que se trata de una medida para detectar material de abuso infantil. Sin embargo, los expertos en privacidad denuncian que el plan abre la puerta a una vigilancia masiva comparable a la de China.

«Bajo el pretexto de proteger a los niños, se propone el escaneo masivo de todos los mensajes, fotos y vídeos de cada persona, analizados por bases de datos y algoritmos aprobados por el Gobierno», advirtió Signal en un comunicado que alcanzó más de 4 millones de visualizaciones en X.

La organización —que ofrece uno de los sistemas de cifrado más seguros del mundo— afirmó que la medida «anularía por completo la privacidad digital en Europa» y convertiría cada dispositivo en una herramienta de espionaje gubernamental.

«Escanear cada mensaje, antes o después del cifrado, destruye la esencia de la comunicación privada», alertó la plataforma. «En lugar de romper el cifrado, bastaría con infiltrarse en el sistema de escaneo. Incluso las agencias de inteligencia reconocen que esto sería catastrófico para la seguridad nacional».

El giro que ha encendido las alarmas llegó desde Alemania, que ha abandonado su histórica oposición a la propuesta. Su cambio de postura deja casi sin resistencia a Bruselas y pone a las plataformas de mensajería ante una decisión drástica: Signal ha amenazado con retirarse por completo del mercado europeo si el plan se aprueba.

La AfD ha sido una de las pocas voces políticas que ha reaccionado con firmeza. Su portavoz de política digital, Ruben Rupp, denunció una «vigilancia total bajo el disfraz de la protección infantil» y advirtió que el reglamento «coloca a toda la población bajo sospecha general«.

«Esto no es seguridad: es un ataque frontal contra los derechos fundamentales», declaró Rupp. «Alemania no puede seguir agachando la cabeza. Debe votar contra esta locura junto a los Estados que todavía defienden la libertad, como Polonia y Austria».

De aprobarse, el reglamento obligaría a las plataformas de mensajería a instalar sistemas automáticos que analicen los contenidos de los usuarios, incluidos los servicios cifrados como Signal, WhatsApp o Telegram. Toda conversación podría ser registrada, analizada y valorada por algoritmos al servicio de la UE.

Diversos expertos alertan de que una vez implementado el sistema, el margen para extenderlo al control político sería mínimo. Lo que hoy se presenta como «protección infantil» podría convertirse mañana en un mecanismo de censura ideológica, capaz de detectar y castigar la disidencia.

Los críticos recuerdan precedentes inquietantes: en Bélgica, el político soberanista Dries Van Langenhove fue procesado por compartir memes y mensajes políticos en grupos privados. «Europa se está acercando a un modelo de vigilancia de pensamiento», denuncian desde la AfD.

Mientras Bruselas insiste en que la medida busca «combatir la pornografía infantil», juristas y organizaciones de derechos digitales la califican como la legislación más intrusiva de la historia de la UE. «Lo que está en juego no es la seguridad, sino la libertad», advirtió la AfD. «Europa no puede convertirse en una prisión digital donde cada mensaje sea leído por un burócrata en Bruselas». El mensaje de Signal fue contundente: «Si esta ley entra en vigor, la privacidad en Europa habrá terminado«.

El 14 de octubre, la Unión Europea decidirá si su futuro será el de un continente libre o el de una sociedad vigilada, donde cada conversación privada pueda convertirse en prueba ante un algoritmo.

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